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Amparo Baró confirma la recuperación de Luis Merlo: “Ha tenido una época de mucho estrés”


A sus setenta y dos años Amparó Baró ha estrenado la sexta temporada de El internado, galardonada con la medalla de oro al mérito en el trabajo, la popular actriz no ha podido jubilarse por culpa de la Laguna Negra pero está encantada de que así haya sido. Con más de cincuenta años de entrega a la profesión, esta simpática barcelonesa que nos encandiló a todos dando collejas bajo la piel de Sole en Siete Vidas vive ahora inmersa en la piel de Jacinta, un personaje del que la actriz destaca su capacidad para compartir.

Inició su trayectoria profesional en el teatro bajo la dirección de Adolfo Marsillach. Orgullosa del oficio y entregada a él en cuerpo y alma Amparo, a sus setenta y dos años, se ha convertido en una de las actrices más queridas por el público español. Llena de vitalidad la popular actriz se prepara ya para comenzar la sexta temporada de El internado, una serie que traspasa fronteras.

¿Cuál es su balance después de seis temporadas en El internado?
Uno muy satisfactorio, estoy en una serie de existo con una factura ideal de producción, la serie se vende ya en casi todo el mundo con muy buenas repercusiones. Las más de doscientas personas que estamos haciendo posible El internado estamos haciendo un trabajo del que podemos sentirnos realmente orgullosos.

¿No desgasta tanta intriga?
No, los actores nos dedicamos a mentir, si no sabes mentir bien nunca serás un buen actor. En los más de cincuenta años que llevo trabajando nunca me he llevado mis personajes a casa, me desgasta igual la comedia que el drama, las dos cosas son complicadas de hacer si se hacen bien.

¿Qué nos puede adelantar de esta nueva temporada?
Poco, tiene más terror que ninguna otra, El internado vuelve a recuperar la magia del comienzo pero la intriga se vuelve más realista, lo que vamos a contar son cosas que pueden perfectamente ocurrir en la vida real.

¿Qué anécdotas con el público le ha propiciado la serie?
Aún preguntan si pegaré alguna colleja en El internado, todos quieren saber más de las tramas y yo en ocasiones no sé responderles porque aún no me han entregado los guiones o lo sé pero no se lo digo para no machacarles la serie.

¿Cómo se encuentra su compañero Luis Merlo?
Ha tenido una época de estrés y de nervios por la aglomeración de trabajo, eso pasa factura pero mis noticias son que ya esta bien y que pronto se incorporará a sus trabajos. Si seguirá en la serie o no es algo que no sé, no podemos desvelar los misterios de esta serie.

¿Echa de menos esa merecida jubilación que rompió a causa de la serie?
Me reclamé jubilarme a mi misma y lo hice pero Globomedia es como mi casa, llevamos juntos más de diez años y cuando me propusieron este proyecto no pude decirles que no. La verdad es que estoy encantada como estoy.

¿Tiene tiempo para usted?
Mucho, me han hecho un rodaje muy cómodo, de dos días por capítulo. El tiempo para uno mismo si se busca se encuentra. Los actores no somos distintos a nadie, cuando termino de rodar tengo mis libros , mi campo, mis animales…

¿Qué le pedirá al año que viene?
Que nos acordemos de la gente a la que no oímos quejarse, los que no tienen voz.

¿Qué la han enseñado las nuevas promesas que han surgido de esta serie?
Muchas cosas, el actor no puede quedarse parado y frenado pensando que ya lo sabe todo, ver la espontaneidad, la alegría y las ganas de aventura que tienen las niñas pequeñas de esta serie me renueva por dentro. Actuar es jugar, viendo a esas criaturas es cuando más se siente. Tengo la misma ilusión por mi trabajo que cuando empecé pero verlas a ellas me carga las pilas.

¿Qué crees que les ha podido enseñar usted?
Nunca he intentado enseñarles nada, no me lo he propuesto pero lo absorben todo, igual que hacía yo cuando tenía su edad. Empecé con los mejores, trabajé con los mejores y me dirigieron los mejores, de todos ellos me fui empapando y engrandeciendo como actriz, la sabiduría de mis maestros fue muy grande.

¿Con qué se queda del personaje de Jacinta?
Me quedo con la facilidad con la que, a pesar de la cantidad de tragedias que hay en su vida, puede compartir momentos agradables con la gente que le rodea. Jacinta sabe darse a los demás y eso me encanta.

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