Zona El Internado

Ana de Armas: “Soy una explosión de sensaciones, aunque me falte la valentía que tiene mi personaje de la serie”


Lleva cinco temporadas en la piel de Carolina, uno de los personajes de ‘El internado’. A los 18 años abandonó Cuba y se asentó en Madrid. No es caprichosa, pero con sus primeros ahorros le dio por comprarse zapatos. Ahora, más asentada, le ha dado por viajar.


Llegó con la maleta llena de ilusiones y sin contrato. Reconoce que tuvo suerte cuando Luis San Narciso se fijó en ella para la serie. En La Habana había rodado tres películas y llevaba desde los trece años preparándose para ser actriz. Nadie en su familia tiene nada que ver con esta profesión, ella tampoco hasta que de repente le entró el gusanillo. Se siente a gusto en Madrid, pero echa de menos su tierra.

¿Cómo es Carolina?

Carolina es muy amiga de sus amigos, es la que siempre está animando a sus compañeros para bajar a los pasadizos con el fin de descubrir cosas. Siempre tira de Vicky, que es la más miedosa. Es muy cariñosa, por eso se enamora de Iván, de Marcos. Es una chica espontánea y muy impulsiva, siempre hace y dice lo que siente en el momento. Es una explosión de sensaciones.

¿Igual que usted?

No, tengo muchas sensaciones, pero no soy tan explosiva como ella. Carol tiene 16 años y yo ya he pasado esa edad. El personaje tiene todo de mí, excepto la valentía. Yo no soy de ir descubriendo pasadizos, ni de ir corriendo detrás de la gente.

¿Se ve bien con el uniforme?

Es un poco duro llegar y ponerte el uniforme todos los días. Es muy raro. Me siento rara, pero es un uniforme que mola.

¿Va a tener más recorrido su personaje en la serie?

No lo sé. Carolina es un personaje al que todavía no le han desarrollado un pasado oculto. Los guionistas no han llegado a ese punto, por ahora, y la verdad es que desconozco si lo harán. En esta temporada pasarán algunas cosas con mi personaje, pero nada transcendente que cambie el rumbo de las tramas. Tengo que confesar que habrá un misterio que nos tocará muy de cerca a los chicos, pero los guionistas no nos lo han querido desvelar. Estamos todos muy intrigados y no hay forma de que nos cuenten ningún detalle. Sabemos que a alguno de nosotros le va a pasar algo interesante, algo para bien, pero hasta ahí nos han contado.

¿Se ha aclimatado bien al cambio de país? Porque vino siendo muy joven…

Me he aclimatado, pero al principio fue duro, echaba de menos a la familia. Estaba sola, pero enseguida me salió el trabajo y ocupé la mente en ello y me fui sintiendo muy arropada. La gente que he conocido y los compañeros de la serie son mi familia ya. Echas cosas de menos, pero es mejor de lo que se puede pensar desde tan lejos.

¿Por qué abandona Cuba?

No lo sé, lo hice con dieciocho años y me parece que era el momento de cambiar algo en mi vida. Había terminado en la Escuela de Teatro de Cuba, había hecho tres películas en tres años y me parecía que tenía que probar, vine a probar y tuve la suerte de que San Narciso me llamará.

Arriesgada su decisión.

Hay que arriesgarse, no he sido nunca cobarde en estas cosas. Me animaron los míos y cuando me quise dar cuenta ya estaba en Madrid.

¿Hay antecedentes artísticos en su familia, alguien que le motive a decantarse por este ambiente?

No, yo soy una sorpresa en la familia. De pequeña quería ser de todo: azafata, cirujana, abogada… De la misma forma, a los doce años me dio por ahí, por la interpretación. De pequeña bailaba en las fiestas del edificio con los vecinos, cosas de niñas.

¿Tiene más proyectos?

Ahora mismo no, tal y como está la situación no tengo más que la serie. Te hablan de alguna película, de algún proyecto, pero al final no se puede porque no hay dinero. No te puedes ilusionar porque luego puede ser que no.

En la temporada pasada combinó la serie con ‘Mentiras y gordas’.

Fue un momento muy duro, todo el día cogiendo aviones para poder hacer las dos cosas y bien. Mejor centrarme en la serie, para poder hacerlo bien aquí y luego en el otro trabajo. Tanta cosa es un poco locura. Además, el que mucho abarca por aprieta. Hay que ir con calma y todo se andará.

‘Mentiras y gordas’ ha tenido gran repercusión.

Sobre todo entre el público juvenil. Pero era lo que nos esperábamos, éramos todos actores muy jóvenes, todo en serie. Con el argumento sabíamos que iba a hacer taquilla, pero tanto, tanto no nos imaginábamos.

¿Cómo ha sido esta experiencia, la primera con el cine español?

Interesante. Trabajábamos con dos directores y era difícil complacerlos a los dos, entenderlos, a veces no coincidían en lo que quería. Pero fue bien, los actores nos conocíamos de otras cosas. No tengo ninguna queja.

Dicen de usted que además de ser una actriz muy prometedora, es una de las actrices más guapas del cine español.

¿Eso dicen? No lo sé. Hay muchas actrices más buenas que yo y mucho más guapas, me veo muy normal. Aunque me alegro de que algunos lo piensen, sobre todo lo de promesa de actriz.

¿Se ve guapa cuando se mira en el espejo?

Me veo que tengo un montón de defectos y cosas que no me gustan, pero estoy contenta, no me puedo quejar.

¿Es coqueta?

Sí, pero de una manera tranquila. No me gustan las cosas extravagantes. Prefiero pasar desapercibida. Soy coqueta, pero simple. No soy nada sofisticada.

¿Qué echa de menos de su país?

Tantas cosas. Hace casi un año que no voy y estoy un poco triste. Echo de menos a mi familia, a mis amigos, el mar, andar en chanclas por la calle. Mi vida allí era más callejera que aquí.

¿Le ha sorprendido en Madrid?

Me sorprende que la gente después de trabajar se siente en una mesa, en la calle, en un bar y tomen una cañita, comparten risas. Lo hace la gente de todas las edades. También me ha sorprendido lo mucho que se cuidan las mujeres. A mí me gusta, pero no me gusta que me miren mucho cuando estoy con mis amigos.

¿Lleva bien la fama?

La llevo normal. Me reconocen, pero no soy de las actrices que peor lo pasan cuando la gente se para. De momento todo bien.

¿Qué espera de su trabajo?

Espero oportunidades. Espero que confíen en mí, que me den papeles interesantes. Espero vivir de esto.

La televisión paga bien, ¿cae en tentaciones o ahorra?

Hay que guardar pan para mayo, dicen en mi país. Gasto en lo que necesito y me hace falta y si quiero hacer un viaje lo hago. Ahorro, derrochar no, pero hay que darse un gusto y hacer cosas.

¿Recuerda el primer capricho que se dio cuando empezó a ganar dinero?

Me dio por comprarme zapatos. De vez en cuando digo de pronto: Me voy a tal país. Y me voy. Me gusta mucho viajar y estoy conociendo Europa, es un placer.

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