Zona El Internado

Análisis de la semana: Joan Massotkleiner


Joan Massotkleiner interpretó al coronel Araujo en el Internado. Fue uno de los fundadores del Proyecto Géminis y tenía una única idea en la cabeza: dejar que el virus creado por los nazis acabase con la vida de los habitantes del Internado. Contó con el apoyo de Hugo y se aprovechó del teniente Garrido, del resto de militares que estaban a su cargo y de Amaia. Pero no consiguió salirse con la suya. Rebeca le detuvo junto a Theodora Räuber, poniendo de esta manera fin al Proyecto Géminis y evitando que volviese a huir de nuevo.

Nombre real: Joan Massotkleiner.

Lugar y fecha de nacimiento: Girona (Cataluña) el 21/6/1955.

Su personaje en la serie: Karl Fleischer / Coronel Araujo.

Su vida en la serie:

El coronel Araujo apareció durante la séptima y última temporada del Internado.

En realidad se llamaba Karl Fleischer. Huyó de Alemania tras la Segunda Guerra Mundial y se refugió en España junto con otros siete nazis. Todos ellos se reunían en la sala nazi escondida en la ermita bajo las órdenes de Ritter Wülf. Era uno de los fundadores del Proyecto Géminis en el que colaboró activamente y se ocultó bajo la identidad falsa de Araujo para no ser descubierto.

El coronel Araujo era el jefe del teniente Garrido, al que consideraba como uno de los mejores oficiales que tenía a su mando. Cuando el teniente Garrido perdió a su mujer y a su hijo por culpa de un accidente de tráfico, Araujo fue al hospital y le dijo a Garrido que todo no estaba perdido y que podían devolverle la vida a su hijo.

Ante semejantes palabras Garrido le dijo a Araujo que se había vuelto loco y éste decidió llevarle ante Theodora Räuber para que pudiese comprobar con sus propios ojos de que todo lo que le había dicho era verdad.

Theodora Räuber le enseñó a Garrido fotos de Eva Wülf y Paula Novoa Pazos y le dijo que podrían implantar una copia exacta de su hijo en el vientre de una voluntaria y que ellos se encargarían de todo. Araujo le dijo a Garrido que solamente tendría que esperar nueve meses hasta que naciese el niño. La única condición era que trabajase para ellos, ya que necesitaban soldados obedientes y con sangre fría para el Proyecto Géminis. Araujo le dijo a Garrido que esto no tenía que ver nada con el ejército ya que ellos no aprobarían sus métodos. La mujer elegida fue Amelia, la profesora de Infantil.

El coronel Araujo estaba al mando del ejército que tenía rodeado el Internado. Su objetivo principal era que muriesen todos los habitantes del colegio, los cuáles estaban en cuarentena y no podían salir de allí por el elevado riesgo de contagio. Para no levantar sospechas nunca dejó de proporcionarles material de primera necesidad ni alimentos y se encargó de dar falsas esperanzas a Elsa diciéndola que estaban fabricando más medicinas o que iban a construir la máquina de radiación lumínica que curaba definitivamente la enfermedad gracias a que habían encontrado los planos. Tambien le dijo a Alicia que había hablado con sus superiores y que estaba encantado de su presencia en el Internado.

Pero Lucía sabía que no conseguirían fabricar más medicinas ni construirían la máquina. Lucía le hizo saber a Elsa que solamente un hombre fue capaz de construir la máquina, al que había visto en una ocasión. Entonces Iván les dijo que ese hombre estaba vivo y le habían visto en los laboratorios de los pasadizos.

Los militares que vigilaban el perímetro no tenían ni la más mínima sospecha de lo que estaba sucediendo en el Internado ni de cuáles eran los verdaderos planes del coronel Araujo. Todos creían que se trataba de una cuarentena humanitaria. Rebeca y Fermín se dieron cuenta de que los militares no sabían nada cuando interrogaron al soldado Torres, que entró en el Internado para buscar a uno de sus compañeros.

Permitió a los miembros del Internado que sacaran a Max Levov (conocido como el hombre misterioso) para que recibiese atención médica y pudiese construir la máquina de radiación lumínica fuera. Pero Iván y Julia vieron como Hugo mató de un disparo a uno de los soldados que vigilaban el perímetro. Ese soldado era al que anteriormente había sobornado Roque y gracias a él los habitantes del colegio supieron que les iban a dejar morir ya que descubrió unas cajas procedentes de Grecia que contenían sudarios.

Iván y Julia se dieron cuenta que Hugo trabajaba para el coronel Araujo tras escuchar una conversación telefónica y fueron a decírselo a Elsa y a los demás, quienes constataron que en realidad hizo la excepción de dejar salir a Max Levov para asesinarle. Pero Araujo se enteró de toda la conversación que hubo en el Internado gracias al walkie-talkie con el que se comunicaba con Elsa.

Al no conseguir su propósito, Hugo le ordenó a Araujo que enviase los soldados al Internado para secuestrar a Max Levov. Para cumplir fácilmente su cometido los soldados lanzaron botes de gas por el Internado.

Una vez fuera, Hugo y Araujo obligaron a Max Levov a que construyese la máquina con el pretexto de que si no lo hacía le pasaría algo malo a su hija. Decidieron sacarle del campamento militar para que construyese la máquina en Grecia pero Ritter Wülf le  implantó una válvula en el corazón (que se iba cerrando cada vez que Max se alejaba del Internado) y por eso Hugo y Max tuvieron que regresar de nuevo al campamento obligándole a construirla allí.

Después Elsa y Garrido fueron a la valla para pedir explicaciones y Elsa le dijo a Araujo si lo que querían era exterminarles. Araujo le respondió que retrocediese si no querían que sus hombres le disparasen.

También le ordenó a Garrido que destruyese el portátil de Hugo, después de que Vicky y los demás descubrieran en un mensaje de texto las siglas KF. Esas  siglas se correspondían con las iniciales que estaban grabadas en una de las sillas de la sala nazi escondida en la ermita y que pertenecía a Karl Fleischer. Gracias a un programa de envejecimiento que tenía Rebeca pudieron transformar una foto de cuando Karl Fleischer era joven y descubrieron que se trataba en realidad del coronel Araujo.

Después de recibir una nota, Lucía se dirigió a la puerta del perímetro. Allí le estaba esperando el coronel Araujo que le prometió a Lucía que volvería a encontrarse con su hijo si hacía todo lo que él le dijera. Le ordenó que derramase por el suelo toda la sangre que previamente le había extraído a Paula con el objetivo de sintetizar más medicinas.

Poco después Lucía fue asesinada a manos del teniente Garrido. De esta forma Araujo evitó que la médico del Internado pudiese fabricar medicinas.

Después de que Fermín consiguiese llevar a Max Levov de vuelta al Internado, Hugo le dijo a Araujo que había que volver a entrar a por Max. Araujo le dijo que ya no le necesitaban, porque la máquina que Max había construido para los militares ya estaba terminada. Lo que no sabían es que era una máquina inservible. Hugo le dijo que había que evitar que construyese una nueva máquina para los habitantes del Internado. Araujo le dijo que llamase a Garrido para que se ocupase del asunto. Poco después recibió la visita de Theodora Räuber.

Después Hugo recibió dos llamadas. Una era de Garrido, quién le dijo que no había matado a Max y que la máquina que éste había construido fuera no funcionaba. Y es que Garrido no le mató porque estaba infectado con el virus y necesitaba esa máquina para poder curarse de forma definitiva. La otra era de Martín que quería hacer un trato con Hugo para que dejase en libertad a Rebeca (la cuál fue capturada cuando se infiltró en el campamento junto con Fermín para rescatar a Max). Rebeca le desveló a Martín que había escondido el uranio que hacía funcionar la máquina entre el café haciéndolo de una forma que no levantase sospechas.

Cuando los militares estaban descargando los suministros para el Internado, Hugo preguntó por lo que había en el cargamento y se dio cuenta de todo. Le dijo a Araujo que el uranio podía estar dentro de las cajas y que les dijese a los militares que evitaran el que se llevaran las cajas. Fermín y Martín sólo pudieron coger algunas cajas y consiguieron escapar con el cargamento ya que Araujo ordenó que disparasen. Por suerte el uranio estaba entre esas cajas que habían recogido.

Después Rebeca le dijo a Hugo si había revisado las cajas que los militares habían sacado del Internado porque ella era consciente de que no tenían el virus. Araujo le informó después a Theodora Räuber que no tenían el virus ya que los del Internado les habían dado el cambiazo. Hugo les dijo que Garrido no contestaba a sus llamadas.

Theodora le preguntó a Araujo si seguía confiando en él. Araujo le dijo que Garrido siempre había estado de su parte y que estaba esperando que le devolvieran a su hijo cuando todo acabase. Garrido no sabía que Amelia era la persona a la que habían inseminado, quien fue asesinada por Hugo cuando descubrió donde tenía escondidas las medicinas en los pasadizos. Hugo les dijo que cortar la luz no iba a ser suficiente y que había que matar a Max antes de que pusiera la máquina en funcionamiento. Araujo le dijo a Theodora si su nieta podría encargase de ello y su respuesta fue afirmativa.

Araujo y Hugo felicitaron a Theodora por la hazaña de su nieta. Cuando Theodora se disponía a marcharse vieron un haz de luz blanca por lo que su plan había fracasado.

Araujo se dio cuenta de que habían conseguido construir la máquina y que si todos los infectados se curaban no podría mantener la cuarentena por más tiempo. Hugo les dijo que si el virus no les mataba, ellos tendrían que matarles.

Después Garrido le informó a Araujo del plan de fuga ideado por Fermín. Pero Fermín le dijo a Garrido que iban a salir por la trampilla del bosque en lugar de por el pozo. Y es que Fermín descubrió que Garrido había asesinado a Lucía (gracias a un vídeo que Roque grabó con su móvil antes de morir a manos del teniente) por lo que dedujo que Garrido era la persona que estaba ayudando a los militares desde dentro.

Hugo pretendía gasear a los infectados con Zyclon B. Araujo le dijo a Theodora y a Hugo que cómo iban a matar a cuatrocientos niños y que sus soldados no lo harán. Hugo le dijo que los soldados no tenían por qué enterarse, que les hiciese creer que les estaban durmiendo y después que habían muerto por la enfermedad.

Mientras Hugo y unos cuantos soldados fueron al Internado a buscar la máquina y las cajas con el virus, Araujo y otros pocos soldados se dirigieron a la trampilla para gasear a los alumnos y demás personal del colegio. Tras recibir la señal, los soldados procedieron con su cometido. Después Araujo les ordenó que se fueran al campamento pero uno de los soldados les dijo que el Internado estaba en llamas e iban a quedar atrapados. Araujo le indicó que el fuego estaba controlado.

Después Araujo abrió la trampilla y descubrió que allí no había nadie. Llamó a Garrido por teléfono para preguntarle sobre lo que había pasado. Después Araujo recibió una llamada y le dijo a Theodora que tenían un avión esperándoles en el aeropuerto y que no iba a dejar que le cogieran. Entonces Rebeca, que había sido liberada por el sargento del ejército, les impidió que volviesen a huir y les acusó a los dos de crímenes contra la humanidad.

Valores que encarna su figura: soberbio, insensible, escurridizo, obediente, serio, decidido, astuto, intransigente, mentiroso, convincente, desconsiderado, mandón e inteligente.

En una frase: “Un personaje al que nunca le tembló el pulso y que se aprovechó del ejército y de las falsas esperanzas para la consecución de sus malvados planes”.

Artículo redactado por VAF con la colaboración de Abril 22 y con imágenes capturadas por Alvaroperera para Zona el Internado (Prohibida su copia y reproducción).