Zona El Internado

Carlos Leal: “En la sexta temporada el guión da una vuelta tremenda”


¿Cómo afrontas esta sexta temporada?
Intentando aceptar el lado más oscuro de Noiret, que no es fácil. Empecé con un Noiret a doble sentido y ahora es muy, muy malo. Como actor no puedo juzgar a mi personaje, yo le quiero porque soy el que le interpreta. Intento buscar justificaciones para todas las cosas que hace.

Un actor no debe juzgar a su personaje porque sea malo sino entras en un tipo de trabajo que es una caricatura. Siempre es difícil hacer que la gente sienta simpatía por el malo, pero hay que intentar hacerlo aunque Noiret es muy perverso, se sale de lo malvado que es. Tengo un objetivo claro para mi personaje y así podré justificar lo que está haciendo.

¿Es más divertido hacer de malo que de bueno?
No es más o menos divertido, lo que me gusta es encontrar las diferentes dimensiones que existen dentro de un ser humano. Cuando lees un guión no solo te tienes que quedar con lo que está escrito, tienes que intentar leer lo hay entre líneas y, sobre todo, inventar un universo personal. Como actor debo de llegar al plató con propuestas del personaje para que no solo sea un malo que se carga a todo el mundo.

¿Te sigue sorprendiendo el guión de ‘El Internado’ después de seis temporadas?
Tuve un tiempo que me sorprendían mucho. Esta temporada comienza muy tranquila para Noiret y, de repente, al quinto o sexto capítulo ¡¡¡WOW!!! El guión da una vuelta tremenda que ni yo me imaginaba, ¡¡¡es fantástico!!!

¿Esta temporada es diferente a las anteriores?
Es difícil juzgar esta temporada leyendo el guión. La gente de post producción, ponen a cada capítulo unos grandes ambientes, es un trabajo que no ves cuando lees el guión, pero cuando te encuentras con el capítulo ante tus ojos, la atmósfera cambia absolutamente. Confío mucho en este equipo y la experiencia nos da la razón.

En el primer capítulo de esta temporada podíamos ver a los chicos beber el antídoto como si fuera el fluido de la vida, esto es una metáfora y ese mensaje yo no lo tengo en el guión. De lo que leemos a lo que finalmente vemos hay algunos cambios que varían mucho el tema. Es verdad que esta serie es difícil de seguir, pero cuando la conoces te quedas alucinado.

¿Crees que a los fans de esta serie les pasa lo mismo que a los de ‘Perdidos’, que les encanta la serie, pero quieren que se acabe para saber el final?
Lo entiendo porque a mí me pasa cuando veo alguna serie. Hay un momento que dices, “ya, quiero saber el final”. En este tipo de series de misterio necesitas tener respuestas, los guionistas miden las que dan, las que se guardan, las que cambian… lo tienen bastante claro. Entiendo que la gente quiera saber cosas ya, ahora, pero para ver una serie necesitas tiempo. Si el momento es bueno y da emociones ¡que siga por favor!

¿Ninguno de los actores sabéis el final de la serie?
Nadie lo sabe. Los actores tenemos un trabajo particular ya que los problemas que surgen en otras series son del día a día, aquí tienen muchas referencias con el pasado, con lo que va a pasar en el futuro… Nosotros trabajamos con una especie de radar, la secuencia que estás haciendo es la única, no pienses en lo que va a venir después, tienes que estar en el momento.

Cuando el actor tiene un proceso demasiado intelectual, pensando que si hago esto luego va a pasar lo otro, entonces cambias lo que quieres hacer en el presente.

¿Qué te parece el movimiento fan que arrastra la serie?
Es una locura. A la gente le gusta mucho el exterior, lo que luce… Hay dos tipos de fan: el que ve ‘El Internado’ porque sigue las tramas, le gusta lo que sucede, imaginando lo que puede pasar es una cosa que respeto; y la fan que se pone a gritar como una loca cuando ve a Martín o a Yon, no me gustan y me dan un poco de miedo.

¿Qué es lo más curioso que te ha pasado con un fan de la serie?
Hay gente que diferencia entre la serie y la vida real, menos mal que no piensan que yo soy así de malo (risas). El año pasado hice un videoclip que se llamaba ‘El intermalo’ y el otro día, al salir del museo Thyssen me crucé con un grupo de unos 20 chavales e intenté pasar desapercibido. Paso de largo y cuando ya me estaba alejando me gritaron “el intermaloooooooo”, me quedé alucinado y muy contento. De todas formas, la gente me reconoce, pero no se atreve a acercarse porque soy el malo de la serie (risas) y les impone. Me gusta el respeto que genera un malo porque no saben muy bien como acercarse a mí y eso me da un poco de margen ante los fans de ‘El Internado’.