Zona El Internado

Carlos Leal y el rodaje de “The Way”, de Pamplona a Logroño


Encontrarse a peregrinos del Camino de Santiago en el Caballo Blanco en Pamplona no es algo precisamente extraño. De hecho, estamos más que acostumbrados a recibir caminantes que atraviesan la ciudad con el objetivo de seguir la ruta hasta Santiago de Compostela. Ahora bien, todo eso cambia radicalmente cuando, en realidad, el peregrino es ni más ni menos que Martin Sheen.

Y aunque uno pudiera pensar que quizá es la última locura de otro famoso, en esta ocasión no es así. De hecho, se trata del rodaje de The Way, una película que además está dirigida por Emilio Estévez, hijo de Sheen y destacado actor y guionista en la meca del cine.

Ayer, el Caballo Blanco, junto a las murallas de la ciudad, fue invadido por un equipo de rodaje de más de 50 personas que ocuparon la zona desde primera hora de la mañana con la intención de grabar algunas escenas de la película. Sonido, iluminación, cámaras, vestuario, actores conocidos, extras desconocidos y secundarios. No faltó de nada en esta producción en la que están implicados un buen número de españoles, entre los que cabe destacar a los actores Simón Andreu (Sin tetas no hay paraíso, Las crónicas de Narnia: el príncipe Caspian), Ángela Molina (La caja, El triunfo), Eusebio Lázaro (Cuéntame, El laberinto del fauno) y el gallego Carlos Leal (Los abrazos rotos, El internado).

PELÍCULA CON RAíCES El filme cuenta la historia de Tom Avery (Martin Sheen), un reputado oftalmólogo que vive en California. Éste recibe un día una llamada desde Francia en la que se le comunica que su hijo ha fallecido en un temporal en los Pirineos. A pesar de que la relación con él nunca fue muy buena por tener una visión opuesta de la vida, Tom está desolado y viaja a Francia para recuperar a su hijo. Allí descubre que su hijo estaba comenzando a recorrer el Camino de Santiago y decide hacerlo por él.

La historia recupera, tal como ya comentó el director, las raíces gallegas de la familia Sheen. No en vano, el propio Martin se llama en realidad Ramón Gerardo Antonio Estévez. Y eso se lo debe a su padre, nacido en Salceda de Caselas (Pontevedra).

RODAJE EN PAMPLONA El largometraje, que comenzó a rodarse el pasado 28 de septiembre en Saint Jean Pied de Port, recaló ayer en la capital navarra bajo un tiempo que desde las 9.00 horas de la mañana acompañó más bien poco al equipo. Unas intensas nubes grises amenazaron lluvia, pero afortunadamente éstas dieron tregua a la producción que no sólo rodó en el Caballo Blanco sino también en otros lugares conocidos como la plaza del Castillo.

Asimismo, la complicidad entre los miembros de la película también estuvo muy presente durante la grabación. “Estamos muy contentos de estar aquí”, señalaba Sheen sobre rodar en Pamplona, “aunque estamos trabajando mucho”, afirmó. Y es que la concentración en el set fue máxima. Todo debía estar en su sitio y de eso se encargó la producción. Que no faltaran las copas de vino y la comida en las mesas de los actores, que todos llevaran puesto lo que les correspondía, que la luz estuviera en su sitio, que el enfoque fuera el correcto o que el sonido se escuchara nítido eran algunas de las tareas que el equipo tenía encomendadas.

Mientras, Emilio Estévez, se dedicó a dirigir a los actores, entre ellos su propio padre, y a explicarles paso a paso cómo eran las escenas que debían grabar. Ensayó con ellos y luego, tras el grito de “¡action!”, grabaron las secuencias hasta que quedaron perfectas. Por el monitor el cineasta tomó buena cuenta de lo que se iba registrando.

Además, las risas también tuvieron su lugar en el rodaje, que contó con algunos guiños a la cultura popular navarra. Fue el caso de la escena en la que el personaje de Martin Sheen, sentado junto a otro actor que interpretaba a un navarro con camisa de cuadros y boina, comentaba temas típicos como los Sanfermines. El navarro le hablaba de los pintxos, a lo que Tom (Sheen) replicaba diciendo que lo que quería eran tapas. Así, el camarero, que sólo hablaba español, le explicaba muy gráficamente con gestos simpáticos que las tapas son típicas del sur y que aquí lo que se lleva son los pintxos.

Ese fue uno de los momentos que también un grupo de estudiantes de 4º de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Navarra pudo disfrutar durante el tiempo que estuvieron presentes en el rodaje, participando como extras y aprendiendo el funcionamiento de un equipo profesional.

El rodaje, que hoy ya se encuentra en tierras riojanas, finalizará el 13 de noviembre. Pero antes volverá a Navarra donde visitará pueblos como Iratxe, Eunate o Los Arcos y seguirá el recorrido pasando por Logroño, Burgos, León y El Bierzo hasta llegar finalmente a Galicia.

Fuente