Zona El Internado

Elena Furiase: Asignatura pendiente


Elena Furiase se destapa en la revista FHM, por dentro y por fuera. La hija de Lolita Flores, y heredera de la estirpe Flores se ha convertido en una joven actriz que con sus 21 años demuestra que tiene el arte en las venas.

Actualmente es una de las chicas de la serie ‘El Internado’, aunque a la joven Flores no le faltan tablas en el escenario y en los platós de cine confiesa que todavía tiene mucho que aprender.

Menudo internado más largo el tuyo… ¿Ahí se despiertan todos los instintos?

Llevo tres años internada y aún me queda uno más. Imagino que sí: al privarte de tantas cosas se despierta un interés por lo prohibido y el instinto se revela. Yo estuve en un internado, pero ni era una fanática de los ordenadores ni moría gente.
Fue un internado de verano, en inglés, donde había peleas y me tuve que meter en alguna que otra.

¿Sienta bien despertar deseo?

Todas las mujeres podemos despertar deseo sin ser vulgares. Mi lado animal suele salir por la noche y, con dos copas, soy entre un lobo y una hiena. Me río de todo, pero me vuelvo salvaje.

¿Qué tal ese verano en Ibiza con Ana de Armas? ¿Alguna noche memorable?

Nos fuimos un día a una discoteca, nos metieron en un reservado y nos lo pasamos genial. Fue una noche loca sin excesos, pero llegamos al hotel y nos metimos en el jacuzzi. Cuando nos fuimos a dormir, eran ya como las 9 de la mañana.

¿Dos mujeres solas y en un jacuzzi? Imaginación al poder…

Ni nos tocamos ni nos besamos: nos enjabonamos el cuerpo y luego nos fuimos a dormir.

¿Cuál ha sido el lugar más curioso donde te lo has montado?

Siempre he sido muy buena en ese tipo de cosas, pero una vez se me fue la cabeza en el baño del parking de un Corte Inglés. Maravilloso, pero un poco estrecho…

¿Sueñas con alguna escena de sexo vista en el cine?

Me gustó una de El último tango en París, en la que Marlon Brando la coge y parece que la está violando pero ella disfruta… No la descartaría. Si es con Olivier Martínez, firmo.

¿Recuerdas tu primera vez?

Claro. Fuimos a comprar helado, para el después. Cuando ya estaba en el tema, sonó una canción de Luz Casal. “Nunca perderé mi confianza en ti…”. Me quedé mirándolo y sentí que aquello era una señal de que todo iba a ir bien. Cuando todo salió bien, me besó y me dijo: “Eres una campeona”. Si lo lee, se acordará…

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