Exclusivas » Entrevista exclusiva a José Ángel Trigo

Sol: en el cielo y bajo nuestros pies. Al fondo, el famoso reloj da cinco campanadas que retumban con encanto por toda la plaza. José Ángel Trigo (Rubén en ‘El Internado’) aparece de pronto con aire tranquilo, relajado. Con una amplia sonrisa y notables ganas de hablar, pronto empieza a contar sus experiencias.

José Ángel, muchas gracias por dedicar este rato a Zona El Internado.

Bueno, yo encantado.

Trabajos

¿Por qué quisiste ser actor?

Desde que era muy pequeño me encanta el cine, no paraba de ver películas y más películas. Pero yo no me conformaba con verlas, sino que profundizaba en ellas; siempre intentaba meterme en la piel del personaje protagonista. He querido dedicarme a esto desde que me acuerdo, creo que nací con ello.

Así que antes de conseguir trabajar profesionalmente como actor, hiciste algo como aficionado, ¿verdad?

Sí, en el instituto, en 4º de ESO, estuve en clases de teatro, y tengo que decir que era pésimo: suspendí (risas). Mi problema era que me daba vergüenza actuar delante de los compañeros, porque luego llegaba a casa y lo hacía bastante bien.

Imagina por un momento que no hubieras podido dedicarte a la actuación, ¿qué te habría gustado ser?

Me gusta mucho la Historia. El problema es que he querido ser muchas cosas, y si ahora digo profesor de Historia, a lo mejor la semana que viene me acuerdo de que en realidad quería ser cirujano plástico (risas). Lo que si es cierto es que me gusta enseñar, me llama la atención.

¿Cómo preparas tus personajes?

Cada personaje tiene su proceso y nosotros, los actores, un montón de recursos, pero yo soy partidario de dejarme llevar. Hay que interpretar al personaje por intuición, eso es muy importante. En ninguna escuela, por muchos recursos que te proporcionen, te van a tocar con una varita mágica y te van a convertir en actor así porque sí. El actor tiene que salir del corazón (se da una palmadita en el pecho). Aun así, la formación del intérprete es esencial: es muy difícil hacer el trabajo a la perfección sin ese soporte

¿Algún consejo para los que quieren ser actores?

Lo primero es que tienen que estudiar, porque es prioritario y vital. Y a partir de ahí, si lo que quieren es ser actores, que lo den todo para conseguirlo. Y para aquéllos que quieran ser administrativos o mozos de almacén, ¡que luchen también por su futuro! Una cosa muy importante es que se dejen aconsejar por la gente que los quiere, pero que nunca se echen atrás cuando alguien les diga: “Tú no puedes ser esto o lo otro”. Eso muchas veces lo dice gente que no ha podido cumplir sus sueños y tiene miedo. Hay que ir para adelante.

José Ángel Trigo (Rubén en El Internado) en Zona El Internado

El Internado

Vamos allá con las preguntas relacionadas con ‘El Internado’, a ver qué nos puedes contar sin desvelarnos nada importante del final.

A ver, a ver.

¿Cómo conseguiste tu papel en ‘El Internado’?

Bueno, había trabajado ya en algunas series, y veía que poco a poco iba escalando, mejorando. No me quedaba estancado, sino que gracias a los cástings que iba haciendo, yo notaba que algo grande se acercaba. Y me llamaron para un primer cásting del ‘Internado’, que vio Tonucha -la segunda de a bordo de Luis San Narciso-, a quien tengo mucho aprecio, porque gracias a ella estoy aquí. Lo hice bastante bien y me llamaron para una segunda audición, para la que tuve que aprenderme un texto largísimo en dos días: no dormí, me tiraba de los pelos… Pero una vez allí delante de Luis San Narciso la cosa fue bien, y eso que yo siempre salgo de los cástings diciendo que lo he hecho fatal -soy mi mayor crítico-. Se ve que en aquella ocasión me equivoqué al juzgar mi trabajo.

¿Cual fue la primera impresión que tuviste del plató del internado?

Pues llegué con mucho sueño, porque me tuve que levantar a las seis menos diez de la mañana y me recogieron una media hora más tarde, así que imagínate. Lo bueno es que ese día coincidí con Nani (Amaia) y nos llevamos muy bien desde el primer momento, porque al principio no conocíamos a nadie más.

Cuando llegué al plató, me quedé alucinado. Nunca había visto la serie antes de participar en ella porque me coincidía con las clases de interpretación, así que cuando puse el pie allí no me creía lo que habían montado. Para mí era otro mundo todo aquello… ¡Si hasta tenía camerino y todo!

¿Qué nos puedes decir del equipo con el que has trabajado?

Mira, antes de ser actor, en todas las entrevistas resaltaba que para mí lo más importante en una empresa, en cualquier trabajo, era el compañerismo, -ya seas mozo de almacén o contable, y yo he sido ambas-, y aquí en ‘El Internado’ lo he encontrado. Desde que me recogían en el coche por las mañanas, hasta que empezaba las escenas, me relacionaba con mucha gente: los de maquillaje y peluquería, el ayudante de dirección… Y todos se portaban de maravilla. Me adapté muy bien.

¿Y qué tal con los demás actores?

Nos hemos llevado estupendamente. Muchas veces la gente tiene en la cabeza el tópico de que los actores son inaccesibles, pero en absoluto: son personas que comen, beben, ríen… Somos gente humilde y sencilla, como cualquiera.

¿Qué te ha parecido el recorrido de tu personaje en la serie? ¿Te ha gustado?

Sí, y más me va a gustar luego al final. No digo más (risas).

¿Cómo describirías a tu personaje?

Rubén es un tío que no le gusta a nadie, lo cual, me encanta. Creo que soy su único fan (risas).

No sé yo, en Zona El Internado tienes un buen número de seguidores…

Sí, algo he visto (risas). Y lo agradezco mucho, pero en general, a la gente no le gusta que Rubén tontee con Julia, que se pelee con Iván, que se junte con Hugo… Pero las cosas tienen un porqué. En ‘El Internado’ puede pasar de todo (con voz misteriosa).

Es decir, que las cosas no pasan porque sí.

Eso es. Enlazando con la pregunta anterior, va a sorprender. Rubén antes sólo pensaba en sí mismo, pero ahora es mucho más humano, ya se vio cuando dejó huir a María en el bosque. Quizás en otro momento no lo habría hecho, pero ahora sí. Parece que se está produciendo un cambio en él, que no sabemos si va a ser a mejor o a peor, porque ser más humano no significa necesariamente ser mejor persona.

¿Crees que tienes algo en común con Rubén?

Pues sí, porque cuando Rubén quiere algo, lo quiere de verdad y no para hasta conseguirlo, y yo soy igual -salvando las distancias, claro-. De momento, todo lo que me he ido proponiendo en la vida, lo he conseguido y estoy muy orgulloso de ello.

Enhorabuena. Eso es algo que no puede decir todo el mundo…

Creo que lo más importante es marcarse unos objetivos e ir dándoles prioridad. Así es como se consiguen las cosas. Y eso que yo soy muy inseguro a veces, pero eso es lo que hace grande a la persona, creo: vencer los problemas y conseguir lo que te has propuesto.

En caso de que te hubieras encontrado en la misma situación que Rubén, ¿habrías actuado igual?

No, no habría podido. Soy de los que se preocupan mucho por los demás, eso me lo han inculcado toda la vida. Siempre intento ponerme de parte de los buenos. ¡Pero que no me toquen las narices tampoco! (Risas).

Hemos visto que en la serie, tu personaje se lleva muchas palizas. ¿Cómo las rodáis?

(Risas) Mira, yo creo que he evolucionado mucho cuando me pegan un puñetazo. Desde aquel primer golpe que recibí de Marcos en el baño, que considero que me quedó un poco mecánico, hasta ahora, que ya me caigo al suelo de forma creíble, ha habido un cambio.

Desde luego, en la última pelea que hemos visto entre Iván y Rubén, parece que estabas sufriendo de verdad.

¡Es que estaba sufriendo! Me dolía el brazo cuando Yon me lo retorcía. Él se toma el trabajo muy en serio, se mete muchísimo en el papel. Me encanta cómo lo hace.

¿Os lleváis bien?

Estupendamente. Es un tío genial, como persona y como amigo. Me he llevado muy bien con todos, pero con él es con el que más escenas comparto a lo largo de la serie, así que tenemos más roce. Además, es un actor increíble. Yon va a llegar muy lejos, lo digo ya mismo.

Si no interpretaras a Rubén, ¿qué personaje te habría gustado ser?

Precisamente Iván. O Fermín. Los dos tienen muchos contrastes.

Casi todos los personajes tienen alguna pareja en la serie, sin embargo, Rubén…

¡Y yo nada! ¡Me voy a tener que quedar con el bedel! (Risas) Aunque Vicky todavía está sola… (Cara pícara)

Si la pobre consigue superar lo de Nacho, ¿quién sabe?

Bueno, ahí están muy acostumbrados a las muertes, es el pan de cada día (risas).

¿Veremos a un Rubén fuerte o débil en los próximos capítulos? ¿Se va a atrever a enfrentarse a Hugo?

Uff, es que Hugo es mucho Hugo. Al fin y al cabo, Rubén tiene unos 17 años, es un crío… Pero es posible que sí. Los jóvenes somos muchas veces los que damos la cara de la forma más fuerte.

Sabemos también que quiere salir del internado, pero no sabemos muy bien por qué, ¿es sólo por el virus o hay alguna otra razón?

El internado está en las últimas, la situación es insostenible. En realidad, el 99’9% de la gente que está dentro se quiere escapar de allí.

¿Qué te ha aportado hacer el personaje de Rubén personal y profesionalmente?

Está claro que me ha dado muchas tablas. Como he mencionado antes, soy muy crítico conmigo mismo, y trato de ver mi trabajo objetivamente, y lo que he percibido es una evolución en mi forma de hacer las cosas, así que estoy contento con ello. Me noto más desenvuelto, lo hago todo de forma menos mecánica.

¿Estás contento con el final que se le ha dado a la serie?

Sí, es estupendo.

¿Vamos a quedar satisfechos los espectadores?

Bueno, habrá opiniones para todos los gustos, como en todas partes, pero es de esos finales que son líderes de audiencia la noche que están programados.

¿Crees que los malos del internado deberían ser castigados?

Sí. Si se han portado mal, que se atengan a las consecuencias. Hombre, no es lo mismo ser malo y rectificar que ser malo porque sí. Por ejemplo, a Rubén ya le han venido unos cuantos castigos: varias palizas, etc. Eso ya es un clásico (risas).

Háblanos un poquito de tus experiencias en el rodaje. ¿Qué escenas has disfrutado más?

Me encantan las de tensión y acción, aunque no salga Rubén en ellas.

¿Hay alguna que te haya costado mucho rodar?

Hombre, claro. Hay días en los que no te sale nada a derechas, y toca repetir y repetir. Hace poco tuve una escena así, y se pasa mal… Me daba mucha rabia no resolverla a la primera. Pero todo el mundo te ayuda mucho: enseguida vino la directora a darme ánimos, y Yon González igual. No me puedo quejar.
Relacionado con esto, ¿tienes alguna anécdota del rodaje que nos puedas contar?

Uy, sí, unas cuantas. Una vez me estaba poniendo el jersey en plena escena y me quedé atascado con los brazos en el aire, y ni para adelante ni para atrás (risas).

Me acuerdo también de una de las muchas veces que me ha tocado correr por el bosque, ¡que rompí cuatro pantalones! Iba corriendo y “¡cras!”, se rajaba el pantalón.

En otra ocasión salí en escena con un par de botellas de agua, una en cada bolsillo, como un pistolero, sólo que no se vieron en la televisión.

Ah, y en las luchas del internado, Yon utilizaba su propio palo -él lleva muchos años haciendo artes marciales-, y en uno de los rodajes en el gimnasio, en plena pelea, se lo rompí… Yo es que ya que me pongo, lo hago bien, no me gusta que parezca una coreografía. Pero ahí se me fue un poco la mano… El pobre Yon al principio se quedó… Luego ya nos reíamos, porque trajeron cuatro palos más y me cargué otros dos. ¡Es que las peleas eran de verdad! A Yon casi le rompo un dedo, a mí se me clavó una astilla… ¡Nos lo tomamos muy en serio!

¿Qué recuerdo te queda de tu paso por ‘El Internado’?

En primer lugar, tengo que decir que no me da pena que se acabe. Hay que seguir moviéndose y haciendo cosas. Además, ésta es una serie que siempre se va a recordar, es de lo mejor que hay ahora mismo en televisión. Yo me llevo que es una serie muy bien hecha en la que he participado con todo mi entusiasmo, que ha contado con unos actores maravillosos de la talla de Amparo Baró, Luis Merlo o Natalia Millán. Pero dicen que cuando una puerta se cierra, otra se abre. Esperemos que sea así.
¿Te has llevado algo material de la serie? ¿Un trozo del cabecero de la cama, el uniforme…?

No, qué va, no nos dejaron… Pensándolo ahora, la verdad es que si me hubiera llevado el jersey y lo hubiera puesto en eBay, ¡me habría forrado! (Risas)
¿Cómo fueron los últimos días en el rodaje? ¿Ha habido muchas lágrimas?

Sí, han sido melancólicos. Han sido tres años de serie, siete temporadas. Yo sólo he estado ahí un año, y no sé cómo es, en comparación. Lo que más vamos a echar de menos es el compañerismo que ha habido, las amistades que se han generado… Pero estas cosas tienen que pasar para que vengan otras nuevas, igual de buenas o mejores.

José Ángel Trigo (Rubén en El Internado) en Zona El Internado

Futuro

Enlazando con esto, ¿que tienes pensado hacer ahora que se ha acabado ‘El Internado’?

A corto plazo, intentar trabajar y absorber todo lo que pueda. Soy una persona muy activa, y necesito estar haciendo cosas continuamente. Cuando terminaba de rodar, siempre intentaba sacar tiempo en el mismo día para hacer algo de deporte, leer y tocar un ratito la guitarra. Aunque fueran cinco minutos, pero me servían para desestresarme. No creo que pudiera estar mucho tiempo sin trabajar…

¿Y si te saliera trabajo fuera de España?

¡Pues me iría! Absolutamente. Todo lo que sea trabajo, bienvenido sea. Son oportunidades que ocurren una vez en la vida.
¿Con qué actores y directores te gustaría trabajar?

Qué pregunta más complicada… Es que me gustan todos. Es cierto que tengo predilección por algunos de ellos, como por ejemplo Óscar Jaenada o Roberto Álamo, que son impresionantes. Y luego, Alberto San Juan… ¡Javier Bardem! Es que menudo plantel. De directores me encantan Clint Eastwood, Pedro Almodóvar, Alejandro Amenábar… Veo todas sus películas. No es que sea el que más sabe de cine del mundo, pero me gusta mucho, y tengo mis conocimientos.

¿Cuál es el mayor sueño que deseas cumplir?

Tener trabajo durante mucho tiempo. Dentro de esta profesión todo el mundo me dice: “Un día estarás aquí, otro día estarás allí… Habrá temporadas en las que se acuerden más de ti, otras que menos…”, es decir, que es algo bastante inestable. Por eso quiero poder trabajar de forma continua. Quiero subirme a un tren de ida que no tenga vuelta, y sobre todo, no perder nunca de vista de dónde vengo; hay que ser muy humilde. Yo sigo comprando el pan en el mismo sitio que siempre, salgo con mis amigos de toda la vida… Y así me gustaría seguir. Que no se me suba a la cabeza que la gente me reconozca por la calle y esas cosas.

A propósito de esto, ¿cuál es la anécdota más curiosa que te ha proporcionado el trato con los fans?

Bueno, yo estoy encantado con esto. Me gusta que la gente tenga valor para pararse a saludarme, o comentar algo conmigo. Yo soy simpático con los fans, porque ellos tienen que ver que eres una persona más, que no reluces, ni eres de oro. Me hizo gracia una vez, que iba con barba, gafas de sol y un gorro, andando por la calle, y aun así, una chica me reconoció y todo. Al principio lo negué riéndome, y le dije que en realidad trabajaba haciendo alforjas para aviones, pero no hubo forma de engañarla (risas). Fue increíble.
¿Sabes que tienes un grupo de seguidores que se denominan a sí mismos ‘joseangelistas’?

¿¡QUÉ!?

Como lo oyes. ¿Qué mensaje les mandas?

¿En serio? ¡No se qué decir! No me lo puedo creer. Es que es muy curioso. Si yo hace un año estaba trabajando de administrativo… ¿Qué puedo decir? Que su apoyo es un regalo. Os quiero, os quiero, os quiero…

Y aquí no acaba todo. Ya sabes que en el foro de Zona El Internado hay unas chicas que te han nombrado “Muso”, junto a Yon González y Javier Ríos. ¿Cómo te sientes con este título?

¡Estoy encantado! ¡Ya era hora! ¡Que se note el gimnasio! (Muchas risas). Me hizo mucha gracia, es un honor para mí formar parte de eso.

Tercer grado

Vamos a conocer un poco mejor a José Ángel Trigo.

– Una virtud.

El optimismo.

– Un defecto.

La inseguridad.

– Una canción.

Ufff… ¡Me encanta la música! Esto es un dilema… Soy bastante clásico, porque me gusta mucho la música de los 60, 70 y 80: los Beatles, Bruce Springsteen, amo a Queen, Dire Straits, los Rolling Stones, Supertramp, Pink Floyd…

De Bruce Springsteen me gustan mucho ‘Secret Garden’ y ‘Streets of Philadelphia’. ¡Ah! Y ‘Free Fallin’’, de Tom Petty. ¡Esto es cultura para los oídos!

– Un libro.

‘El psicoanalista’, de John Katzenbach. Buenísimo, deberíais echarle un vistazo. Es de lo mejor que he leído este año.

– Una película.

Me apasiona el cine. Me emociono sólo con entrar en una sala de cine: el olor de las palomitas, los tráilers… ¡Adoro los tráilers! Esos ‘Próximamente’… (risas). Hay una película, que es la que a mí me cambió la vida y que he visto unas diez veces: ‘Destino de caballero’, en la que sale Heath Ledger. El mensaje que manda, de que puedes cambiar tu estrella, -el protagonista pasa de ser un simple campesino a convertirse en un caballero-, me impactó mucho. Desde que la vi con 13 añitos, mi vida dio un vuelco.

– Una obra de teatro.

‘Urtaín’, escrita por Juan Cavestany y protagonizada por Roberto Álamo.

– Un lugar.

El País de Nunca Jamás (sonrisilla pícara).

– Una comida.

¡Qué preguntas más difíciles! Si digo pasta, va a sonar muy tópico… Me voy a decantar por otra cosa: las tortitas de mi tía Carmen. Es una especie de kebab creado por ella, con carne picada, cuatro quesos, setas, orégano… Con eso cenas una noche y ya no te hace falta volver a cenar en un año (risas). Está exquisito. ¿En esta cafetería no tienen de eso? (muchas risas).

– Un estilo de ropa.

Pues me gusta mucho la moda. ¿Existe el estilo ‘clásico… vanguardista… de última generación’?

Sí, lo acabas de crear ahora mismo.

Pues ése (muchas risas).

– Una serie de dibujos animados.

Me entretenía mucho con ‘Digimon’. Buena serie, increíble. ¡Pero sobre todo ‘Dragon Ball’ y ‘Oliver y Benji’!

– Alguna experiencia “Tierra, trágame”

Mmm, sí. Hasta hace poco, hablaba muy bajito y la gente no se enteraba de lo que decía. Siempre me preguntaban: “¿Cómo dice? ¿Cómo dice?”.

En los cástings también he tenido algunas. Por ejemplo, llegar a una audición y presentarme diciendo: “Hola, me llamo… me llamo… ¡José Ángel!” (Risas). La cámara da casi miedo, puede ser muy mala (risas).

– Un videojuego.

He jugado a bastantes. Hace poco terminé ‘World of warcraft 3’, pero sin duda, me quedo con ‘Uncharted’. Impresionante: la banda sonora, el doblaje…

– Tres deseos que le pedirías a un genio.

(Piensa durante unos segundos) Una Harley Davidson, la Paz en el mundo, por supuesto… Y tener otros tres deseos para poder seguir pidiendo.

– Un equipo de fútbol.

El Real Madrid.

– Un jugador de fútbol.

Zidane. ¿Puedo decir otro? Guti. Me gustan los dos mucho.

– La mayor locura que has hecho.

Irme de viaje a última hora a Barcelona sin decirle a nadie por qué me marchaba.

– Un pasatiempo.

Me apasiona hacer todos los deportes del mundo. Me encantaría probar los deportes de riesgo… Tengo un montón de lesiones por todas partes, pero no importa, ¡nunca voy a dejar de hacer deporte!

Despedida

¡Nunca lo dejes! Ni de trabajar tampoco. Desde Zona El Internado seguiremos tus pasos y te apoyaremos todo lo que podamos, cuenta con nosotros para ello. Gracias por este rato y que tengas toda la suerte del mundo para el futuro.

¡Muchas gracias! Estoy encantado de poder compartir mis experiencias con todos vosotros y me ha hecho mucha ilusión conocer el entusiasmo de los lectores de la web. ¡Hasta pronto!

Y eso esperamos nosotros, que sea pronto. Como agradecimiento a su desinteresada colaboración y a su amabilidad, obsequiamos a José Ángel Trigo con un carné de miembro honorífico de Zona El Internado y su homenaje-resumen  correspondiente redactado por VAF, que ya se han convertido en la seña de identidad de la web. La sorpresa se pinta en su cara de persona humilde y con los pies en la tierra, porque no se lo puede creer.

José Ángel Trigo (Rubén en El Internado) en Zona El Internado

José Ángel Trigo (Rubén en El Internado) en Zona El Internado

Pero que empiece a creérselo, porque en lo más hondo de sus ojos azules se lee perfectamente que un pequeño campesino se ha lanzado sin frenos a recorrer el camino que cambiará su estrella.

José Ángel Trigo (Rubén en El Internado) en Zona El Internado

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