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Biografía:

Eduardo Mayo Rodríguez nació en Madrid el 3 de febrero de 1980. Es un actor español que se dio a la fama interpretando a ‘Arrieta’ en la serie “Los hombres de Paco”, durante la sexta temporada (2008-2009) en Antena 3. En marzo de 2009 co-protagonizó la miniserie “Una bala para el rey”, junto con Carlos Blanco, Víctor Clavijo y Mon Ceballos, en la que interpretaba a ‘Imanol’, uno de los terroristas que intentaron atentar contra la vida de Su Majestad el Rey Juan Carlos I en el verano de 1995. Ha aparecido en otras series como: “Punta Escarlata”, “Mesa para cinco” (2006), “MIR” (2007), “Cuenta atrás” (2007), “Hospital Central” (2008), “Águila Roja” (2010), “SMS, Sin miedo a soñar” (2007), “Mis adorables vecinos”, “El comisario” (2005) y “El Internado” (2010). En esta última serie interpretó el papel de ‘Curro’.

Eduardo Mayo es licenciado en Interpretación Textual por la Real Escuela Superior de Arte Dramático. La mayor parte de su carrera como actor la ha dedicado al teatro, donde ha participado en numerosas obras como “Medea” de Eurípides, “To be…Hamlet” de Shakespeare, “El sueño de una noche de verano”, “Sainetes”, “Cara de plata”, “Cosas mías”, “La silla voladora”, “Noche de reyes”, “Mozart y Salieri”, “Los Pícaros” o “Los escándalos de un pueblo”.

También ha probado suerte en el circo, con los espectáculos “Latin nights” y “Manumisión”.

En 2009, estuvo nominado por los miembros de la Unión de actores de Madrid como mejor actor de reparto por su papel de ‘Rosencrantz’ en la obra de teatro “Hamlet” de Tomaz Pandur.

Su personaje en la serie:

Curro Bermúdez Pereira.

Su vida en la serie:

Curro estaba en el Internado antes de que se produjese la explosión de los pasadizos y la posterior liberación del virus. María, la limpiadora, le vio merodeando por el Internado. Y es que Curro estaba buscando a Amaia, una alumna que le acusó tiempo atrás de haber intentado abusar sexualmente de ella en su época de instituto. Curro vivía en el mismo barrio que Amaia y siempre que la veía por la calle la miraba de arriba abajo y parecía estar obsesionado con ella.

Los hechos tuvieron lugar por la noche cuando Amaia se dirigía a su casa con una amiga. Tras despedirse de ella, Amaia se dirigió hasta su domicilio. Se le cayó una carpeta al suelo y Curro se la devolvió. Amaia estaba muy nerviosa y tenía miedo. Pero sus peores presagios se cumplieron y una noche apareció un hombre (de la misma estatura que Curro) e intentó abusar de ella, pero no lo consiguió porque Amaia empezó a gritar y los vecinos se dieron cuenta de lo que estaba pasando y avisaron a la policía. Aunque Amaia no le vio la cara estaba convencida de que había sido él. Curro fue detenido por la policía que le acusó de haber violado a otras chicas. Era conocido como “El violador de las Tablas”. Pero tras su detención se produjeron más violaciones, por lo que Curro fue puesto en libertad y por eso se dirigió al Internado para ajustar cuentas con Amaia por haberle estropeado su vida.

Llegó al Internado en un camión, como uno de los infectados procedentes del exterior, junto a Clara, la madre de Javier Holgado y un chaval joven.

Lucía les condujo a todos hasta la sala de infectados habilitada en la tercera planta. Por el camino se fijó en Amelia, la profesora de Infantil y Curro le preguntó a Lucía si ella no iba también a la sala de infectados. Lucia le dijo que Amelia no estaba infectada. Cuando ya se estaban aproximando a dicha sala Curro dijo que él no estaba enfermo y se escapó.

Fermín quiso ir tras él pero Lucía le cortó el paso ya que Fermín también estaba infectado y podría contagiar a las personas sanas. Lucía y Elsa le encontraron en la cocina.

Curro amenazó a Elsa con un cuchillo y huyó por la puerta de la cocina. Pero la cosa no terminó ahí ya que Curro posteriormente se metió en el coche con Elsa cuando ésta se dirigía a la entrada del perímetro para hablar con los militares.

Curro la amenazó con el objetivo de poder salir del Internado, burlando el perímetro de seguridad. No consiguió su objetivo y el teniente Garrido tuvo que intervenir para que Curro no cumpliese sus amenazas.

Garrido salvó la vida a Elsa, después de una pelea con Curro. Garrido le propinó un puñetazo que le dejó tendido en el suelo. Gracias a Curro el teniente Garrido pudo entrar en el Internado sin levantar sospechas y ganarse la confianza de todos/as para poder llevar a cabo su plan como colaborador de Ottox: las medicinas no debían llegar a manos de los infectados. Posteriormente Curro fue sedado y conducido a la sala de los infectados en donde tuvo que vérselas con Fermín en más de una ocasión.

Curro intentó escaparse de la sala de los infectados en varias ocasiones y volvió a negar que él estuviese enfermo rechazando el tomarse la medicación hasta que empezó a marearse y a perder parte de la visión cuando pretendía escaparse por la ventana del baño descolgándose por una sábana. Fermín terminó dándole la ampolla de medicación y Curro le acusó de haberle contagiado.

Clara, también tuvo que vérselas con Curro ya que éste la miraba cuando se quitaba la ropa o estaba en la ducha.

Lucía le pidió a Amaia que le ayudase con los infectados pero cuando se enteró, por medio de María, que Curro estaba entre los infectados tuvo miedo y le dijo a Lucía que tenía que preparar un examen, con el pretexto de no entrar en aquella sala. Después Amaia le plantó cara a Curro. Le llamó y le vio por la ventana de la puerta. Amaia le preguntó  a Curro lo que quería y éste le respondió que ella sabía perfectamente lo que quería.  Amaia tuvo miedo y un pánico escénico que la echaron para atrás.

Alicia quería que Fermín estuviese protegido dentro de la sala de los infectados y pidió a María que le entregase una pistola. Pero la pistola añadió más problemas a los ya existentes. Tras el intento de suicidio de Clara con la pistola, Curro y Fermín tuvieron una discusión y Lucía recibió accidentalmente un disparo en el abdomen. Como perdió mucha sangre, Lucía necesitó de una transfusión del grupo cero negativo. Solamente Curro tenía esa sangre pero dijo que sólo aceptaría donarla si se la extraía Amaia. Al final la joven alumna terminó extrayéndosela y gracias a Fermín y a Clara, Lucía pudo salvar la vida. Por primera vez, Curro parecía estar arrepentido de lo que había hecho.

Al escasear las medicinas, Lucía tuvo que diluir las ampollas de los adultos con agua y darles la medicina en dosis rebajadas, dejando las dosis enteras para los niños/as pequeños/as. Curro se dio cuenta de que algo raro pasaba ya que Fermín empezó a repartir las medicinas a los pequeños. Curro le recriminó este hecho y para no levantar sospechas Fermín le dijo que cogiese la que quisiera (de entre las que estaban rebajadas con agua). No contento con ello le quitó la medicina a Lucas, el hijo de Martín, dándole a éste la suya que estaba diluida en agua. Posteriormente Fermín tuvo que dar su medicina a Lucas.

Después le empezó a sangrar la nariz a Clara, y Fermín la dio su ampolla que precisamente era la última que quedaba y la dijo que no dijese nada ya que les están dando placebo. Pero Clara traicionó a Fermín y terminó contándoles a Curro y al resto de infectados lo que le había revelado Fermín ya que no iba a quedarse de brazos cruzados si no la daban la medicación.

La respuesta de los infectados fue rápida ya que encadenaron a Fermín junto a un radiador en el baño. Pretendían echar la puerta abajo para salir de allí e ir en busca de las medicinas. Elsa les dijo que los militares iban a traer una máquina que curaba la enfermedad de forma definitiva pero Curro no dio crédito a las palabras de la directora.

Fermín insistió en que así no conseguirían nada. Al sangrarle a Curro otra vez la nariz fue a reprochárselo a Fermín e insistió en que le dijese si había más medicinas. Fermín intentó engañar a Curro diciéndole que dijese que se había quitado el traje de superhéroe y que pidiese una ampolla para él ya que a él si que se la darían y así obtendría su medicina.

Curro aceptó y fue María la que entró personalmente a la sala de los infectados para dársela a Fermín. En realidad lo que María llevaba era una ampolla de haloperidol para dejar a Curro fuera de combate y no les crease ningún problema más. Pero la ampolla terminó en manos de la persona equivocada y Curro se dio cuenta de que le habían intentado engañar.

María logró soltar a Fermín, quien posteriormente trató de evitar que los infectados escapasen. Pero al llevar dos días sin tomar la medicación, Fermín empezó a sufrir los efectos del virus y cayó inconsciente al suelo. Posteriormente Curro y los demás lograron echar la puerta abajo.

Martín y Rebeca intentaron contenerles dentro pero Curro tomó de rehén a Lucas y amenazó con matarle si no les dejaban escapar. Al final todos se salieron con la suya.

Curro se topó con Jacinta, quien le dijo que no quedaban más medicinas en el Internado.

Logró salir al bosque y esconderse tras unos arbustos pero regresó otra vez al Internado en busca de comida y medicinas. La huida de Curro de la sala de infectados supuso para Amaia un verdadero trauma, ya que Curro podía campar a sus anchas por el Internado y Amaia se podía encontrar con él en cualquier momento y en cualquier lugar.

Una vez en el Internado, Curro escuchó una conversación que Fermín mantuvo con Clara en la cocina mientras ésta se preparaba un té. Al ver a Fermín, Curro preguntó a Clara cómo era posible que Fermín estuviese vivo si ya no había medicinas. Clara le dijo que quedaban unas pocas (las que pudieron recoger íntegras de los pasadizos y que no fueron destruidas) . A continuación Curro fue a la enfermería y amenazó a Lucía para que le diese medicinas. Lucía le dijo que no quedaban más. Pero Curro se encontró con Amaia en el pasillo y llevaba en la mano las medicinas para Marcos y los demás compañeros. Curro se las quitó y empezó a mirarla de una forma muy pervertida. Cuando apareció Marcos, se encaró con Curro y dejó tranquila a Amaia.

Martín también se dio cuenta de lo que pasaba y al ver que Curro huía salió tras él, al igual que Marcos ya que Amaia les dijo que se había llevado las medicinas. Curro se escondió en el cuarto de Evelyn y Paula.

Lucas intentó escapar en un descuido de Curro pero les pilló pocos pasos después de haber salido por la puerta. Javier Holgado vio toda la escena y avisó a Marcos. Marcos entró en la habitación y tuvieron una discusión.

Curro apuntó a Marcos con la pistola y terminó golpeándole. Acto seguido se escapó por la ventana. Cuando llegó Martín, Curro ya no estaba ya que se había escapado.

Posteriormente se adentró en el bosque que hay entre el cerco de los militares y el colegio. Como tenía que saldar cuentas con Amaia, regresó de nuevo al Internado. Se encontró a Amaia en el baño y la encañonó con una pistola. La hizo salir del baño y se dirigieron a la cocina. Antón los vio a los dos y le pidió un zumo a Amaia. Ella le dijo que no había y el niño le dijo que le diera entonces un vaso de agua. Cuando se lo dio, Curro volvió a apuntar a Amaia con la pistola pero Antón lo vio y salió corriendo a buscar a un profesor. Se lo contó a Marcos y a Martín. Marcos junto con Martín y Antonio (el guardabosque) fue corriendo al bosque, dirigiéndose al lugar donde estaban Amaia y Curro. Curro le dijo a Amaia que había venido al Internado a terminar lo que el vecino le interrumpió tiempo atrás dejándole más claro a Amaia que fue él quien intentó abusar sexualmente de ella. Ella le clavó las tijeras que tenía guardadas y salió corriendo. Cuando Marcos llegó se peleó con Curro y éste último huyó al llegar Martín.

Roque y un grupo de chicos planearon escaparse del Internado y Curro se unió a ellos. Pero justo en el momento de dirigirse hacia el perímetro de seguridad fueron descubiertos por Fermín y el teniente Garrido que les dijeron que había minas anti-persona sembradas por el todo el bosque. Curro no les creyó y cuando pisó una mina voló por los aires, falleciendo in situ.

Eduardo Mayo ya apareció en el Internado en la segunda temporada. Hacía de cuenta-cuentos y les contó a los niños/as una historia relacionada con las luciérnagas en el bosque. Marcos y sus compañeros se extrañaron de la historia que contó y fueron a preguntarle puesto que su amigo Cayetano antes de morir grabó con el móvil unas luces en el bosque y dijo que parecían luciérnagas.

Valores que encarna su figura:

Testarudo, pervertido, astuto, intransigente, desagradable, caprichoso, problemático, escurridizo, serio e ingrato.

En una frase:

“Un personaje en el que la venganza resultó ser su mayor enemigo”.

Artículo redactado por VAF y Abril 22 para Zona el Internado. (Prohibida su copia y reproducción).