Información » Reparto » Ismael Martínez

Biografía:

El actor madrileño Ismael Martínez González cuenta con una larga trayectoria profesional tanto en televisión y cine como en teatro. Ha intervenido en algunas de las series más populares de la televisión como: “El Internado” (2008-2010) en donde dio vida a Martín, “Aquí no hay quien viva” (2005), “Un paso adelante” (2004), “Manolito Gafotas” (2004), “El comisario” (1999 y 2003), “Hospital Central” (2002 y 2008), “Compañeros” (2001), “Policías” (2000) o “R.I.S Científica” (2007), entre otras. En cada una de sus múltiples apariciones ha demostrado su talento.

En teatro, ha participado en las obras “Macbeth” de María Ruiz, “Los chicos de la banda” de Pedro G. de las Heras, “Los amigos de Peter”, “Tal para cual” de Juan Polanco, “Singlamour”, “Holliwood” y “La calle de la armonía” de Susana Toscano, “Chatina”, “La verdadera historia del Comandante Cousteau”, “Marat Sade” de Félix Belencoso y “El caso de la mujer asesinadita” de Amelia Ochandiano.

El cine tampoco se le ha resistido a Ismael. Ha trabajado en películas como: “La ley de la frontera” de Adolfo Aristarain (1995), “La muñeca rusa” de Santiago San Miguel (1995), “El día de la bestia” de Álex de la Iglesia (1995), “Pasajes” de Daniel Calparsoro (1996), “Tu nombre envenena mi sueño” de Pilar Miró (1996), “Airbag” de Juanma Bajo Ulloa (1997), “Aunque tú no lo sepas” de Juan Vicente Córdoba (2000), “Entre abril y junio” de Aitor Gaizka (2000), “Dama de Porto Pim” de Toni Salgot (2001), “La caja 507” de Enrique Urbizu (2002),  “Hable con ella” de Pedro Almodóvar (2002), “El furgón” de Benito Rabal (2003), “Carmen” de Vicente Aranda (2003), “Muertos comunes” de Norberto Ramos del Val (2004), “Asalto a la casa grande” de Juan Carlos Gil (2004), “Las llaves de la Independencia” (2005), “Sprint Especial” de Juan Carlos Claver (2005), “20 centímetros” de Ramón Salazar (2006), “Tirante el blanco” de Vicente Aranda (2006), “Enloquecidas” de Juan Luís Iborra (2008) y “La vida en rojo” de Andrés Linares (2008).

Le gusta la equitación, la escalada y la esgrima.

Su personaje en la serie:

Martín Moreno Rodríguez / Emilio Galván Moreno.

Su vida en la serie:

Martín llegó al Internado con su hijo Lucas, tras abandonar a su mujer Silvana, con la que tuvo una discusión ya que ella quería separarse de él y alejar a Lucas de la presencia de Martín, llevándosele a Argentina.

Martín fue consciente de que era buscado por la policía por este hecho.

Cuando se dirigió hacia el Internado tuvo que pasar un control de carretera por lo que Martín pidió a su hijo que se agachase para que no le viese la Guardia Civil y así logró esquivar el control, pero posteriormente fue localizado por otra patrulla y empezaron a perseguirle.

Martín logró esquivarles de nuevo y se dirigieron a pie hacia el Internado. Pasaron cerca del lugar donde estaba enterrado Mateo, el profesor de matemáticas.

Tras mantener una conversación con Elsa, Martín se convirtió en el nuevo profesor de ciencias, y posteriormente será el nuevo jefe de estudios de El Internado.

Llegó al Internado con tres objetivos en mente: esconderse de la policía, que su hijo Lucas mejorase del asma que padece ya que El Internado era el mejor lugar para mitigar los síntomas de su enfermedad y descubrir la verdad sobre su pasado.

Desde el principio Martín se preocupó por su hijo, ya que a éste le costó adaptarse en clase y tuvo que sufrir las burlas de algunos de sus compañeros, aunque Lucas pronto se convertirá en el nuevo amigo de Paula y Evelyn. Lucas es un niño peculiar, ya que tiene un don y es que sus sueños se cumplen cada vez que se orina en la cama.

Estando en el Internado Martín descubrió que su hijo Lucas estaba jugando con una máquina de escribir en el desván. Curiosamente esta máquina tenía mal la tecla de la letra “a”, y al pulsarla aparecía más arriba que el resto de las letras. Esto coincidía con una nota escrita que tenía Martín, lo que le hizo suponer que si encontraba a la persona a la que pertenecía la máquina de escribir podía averiguar más a cerca del contenido de esa nota y por tanto de su pasado. Y es que cuando Martín estuvo un día en la casa de su padre, descubrió una carta que explicaba que fue “adoptado en oscuras y terribles circunstancias y que su verdadero nombre era en realidad Emilio Galván”. Martín pidió explicaciones a su padre de por qué le había ocultado este hecho durante tanto tiempo. El padre de Martín no le dio las suficientes explicaciones y terminó suicidándose.

A raíz de este suceso Martín no tuvo otra idea en la cabeza más que el querer saber la verdad sobre su pasado. Un día recibió una llamada de Sandra Pazos (madre de Marcos, Paula y Samuel) y se vieron en un parque. Ella le contó lo que había descubierto a cerca de su pasado, que fue adoptada y que estuvo en un orfanato.

Marín le preguntó si ese orfanato se llamaba Laguna Negra y ella le respondió que sí. A partir de ese momento ambos sospechaban que sus respectivos padres se conocían desde hacía mucho tiempo y no por los motivos que les habían contado. Ambos se unieron para investigar en una misma dirección y descubrir qué es lo que estaba pasando.
Sandra Pazos, contactó con Lucía y le contó que ella era una de las niñas huérfanas con la que experimentaron y a la que tatuaron el símbolo de Géminis. Al principio Lucía no la creyó pero cuando habló con Ritter Wülf se dio cuenta de que era todo verdad. Lucía se unió a Irene y a Martín y consiguieron contactar con un científico llamado “Apolo” que quería ayudarles a destapar las barbaridades del proyecto Géminis y planearon reunirse con él en Grecia. Martín acudió a la cita, pero llegó demasiado tarde ya que Sandra fue secuestrada por Clara y sólo vio a Andrés Novoa (el marido de Sandra).

Andrés le golpeó y maniató ya que colaboraba en secreto con el Proyecto Géminis. Pero Martín logró desatarse y cuando Andrés se disponía a huir del barco tuvo una nueva pelea con Martín, quien le terminó disparando. Andrés cayó malherido a las aguas del mar Egeo y Martín consiguió huir antes de que explotase la bomba que Andrés había colocado en el “Dido y Eneas” para provocar el hundimiento del barco y simular un naufragio.

Tras descubrir que la máquina de escribir perteneció a Jacinta, la pidió explicaciones. Martín le recriminó varias cosas y no se fió de ella desde el primer momento, a pesar del afecto y cariño que Jacinta tenía con Lucas y sus amigas.

Fue él quien mató a don Joaquín (padre de Elsa) cuando éste estaba amenazando a punta de pistola a Lucas y a Jacinta. Martín intentó evitar que don Joaquín matase a alguien, pero Don Joaquín le disparó en el brazo. Martín terminó asesinando a don Joaquín clavándole por la espalda el destornillador que perteneció a Tony y enterró su cuerpo en el bosque, cerca de donde se encontraban los enjambres de las abejas.

Este asesinato pasó desapercibido ya que Jacinta si decía algo se convertiría en cómplice de asesinato. Martín se deshizo del destornillador arrojándolo a la laguna.

Lucas estuvo a punto de poner a su padre contra las cuerdas ya que escribió una nota (que escondió entre los cuentos de Samuel) en la que ponía que su padre había asesinado a don Joaquín en defensa propia. Lucas pensó que Elsa tenía derecho a conocer la verdad, pero Martín evitó que esa nota llegase a las manos de Elsa.

Cuando Rebeca llegó al Internado como nueva profesora de historia, conoció a Lucas y descubrió que al igual que ella también tenía un curioso don. Rebeca podía ver las acciones negativas de las personas con sólo tocarlas. En uno de los sueños que tuvo Lucas aparecía su padre junto a Rebeca en el bosque cuando esta saliese a caminar por la noche. Lucas trató de convencer a Rebeca para que no fuera al bosque pero al final ambos terminaron coincidiendo. Martín le reprochó a Rebeca el acercarse tanto a Lucas y aprovechó para acercarse a ella y la besó.

Al besarla Rebeca pudo ver como Martín asesinaba a Don Joaquín y arrastraba su cadáver por el bosque, lo cual le hizo pensar que Martín era un asesino. A partir de este momento la relación de Rebeca y Martín se enfrió, pero aún más cuando Rebeca descubrió donde estaba enterrado el cuerpo sin vida de Don Joaquín y cuando volvió a tocar a Martín enterándose que disparó al padre de Marcos, Paula y Samuel en Grecia.

Martín fue detenido e interrogado por Alicia (la inspectora de policía infiltrada en el Internado) cuando ésta se enteró que tenía secuestrado a su hijo. Durante el interrogatorio, Alicia le comunicó que su mujer había fallecido en un accidente de tráfico y éste le confesó que mató a Joaquín en defensa propia e hizo un trato con Alicia para poder volver al Internado. Le propuso conseguir información y pruebas contra la empresa farmacéutica Ottox.

Con el permiso de Alicia volvió de nuevo al Internado. Martín se puso a investigar y descubrió, con la ayuda de Jacinta, que Lucía era una de las cuatro huérfanas con la que habló Sandra Pazos y a la ésta ayudó poniéndola en contacto con “Apolo”. Lucía logró contactar de nuevo con Apolo a través de Internet. Martín y “Apolo” (en realidad Daniel, el hermano gemelo de Hugo) quedaron en la piscina abandonada.

Posteriormente Martín le ocultó en el desván y Apolo le dijo que necesitaba bajar a los pasadizos para obtener la prueba definitiva (una cepa del virus letal creada por los nazis).

Martín tuvo que pedir a Alicia en más de una ocasión que le diese más tiempo.

Además Elsa quería que Alicia detuviese a Martín para poder juzgarle por el asesinato de su padre, ya que Martín cuando descubrieron el cadáver de don Joaquín hizo como si no pasase nada e incluso consoló a Elsa en su dolor.

Todos los esfuerzos de Martín terminaron en nada ya que Apolo fue asesinado por Hugo y la cepa del virus terminó camuflada en el coche teledirigido que Martín iba a regalar a su hijo por su cumpleaños. Tras matar a su hermano, Hugo se hizo pasar por Daniel, engañando a Martín.

Pero Hugo fue descubierto por Martín gracias a una conversación que éste tuvo con Jacinta. Hugo salió corriendo y Martín fue tras él pero terminó escapando por los pasadizos.

Posteriormente Alicia fue a la habitación de Martín y le dijo que tenía que sacarle del Internado ya que corría peligro. Alicia quería alejarle de Hugo y de Clara (la profesora de danza que fue a la piscina abandonada a matar a Alicia). Él no quería pero al final aceptó. Cuando se estaba despidiendo de Rebeca por el móvil, Clara fue a su habitación para buscar la cepa del virus y tuvo que esconderse debajo de la cama. Alicia detuvo finalmente a Clara en el desván y Martín se dio cuenta de que el virus que estaba buscando la profesora de danza estaba en el Internado. Intentó evitar que el virus se liberase y expandiese por el Internado, pero al final no consiguió su objetivo ya que la cápsula se rompió y algunos alumnos terminaron contagiándose.

A principios de esta séptima temporada Martín está más unido que nunca  a Rebeca a pesar de que su hijo Lucas piense que su padre se ha olvidado de su madre Silvana.

Tras la explosión y el posterior derrumbe de los pasadizos bajó a ayudar para encontrar las medicinas para los infectados. Sufrió muchísimo cuando se produjo un derrumbe que sepultó a Rebeca y Hugo. Este hecho estaba relacionado con los sabotajes llevados a cabo por el teniente Garrido. Con la ayuda de Amelia, Garrido e Iván, logró sacar a Rebeca pero Hugo tuvo después que reanimarla. Cuando decidió contarle a Lucas la verdad sobre su madre, a éste le comenzó a sangrar la nariz, por lo que su hijo estaba infectado.

Martín le escondió en el desván ya que no quería que fuera a la sala de infectados de la tercera planta.

Hugo, la persona que intentó malmeter en su relación con Rebeca diciéndole que ella se dejaba ver mucho por el gimnasio, descubrió que Martín tenía oculto a Lucas en el desván y pensó en un plan, del cuál fue partícipe Rubén, para librarse de Martín. Y es que Hugo le dijo a Rubén que colocase las medicinas robadas de la enfermería debajo de la cama de Martín para poder acusarle después de haber robado todas las medicinas para salvar a su hijo y de ser el saboteador y la persona que le había intentado asesinar en los pasadizos. Aunque Rubén lo hizo con sigilo, Lucas se percató de la presencia de alguien en la habitación de su padre pero no pudo ver quién era.

Precisamente fue Rebeca la que encontró las medicinas y descubrió a Lucas en el desván. Alicia y los demás decidieron encadenarle a un radiador para que no hubiese más sabotajes. Martín le pidió a Rebeca que le tocase para que viera que él no era el culpable de las acusaciones de Hugo, pero Rebeca no lo hizo ya que pretendía confiar en él sin necesidad de utilizar su don.

Finalmente Martín fue liberado por Alicia cuando fue a visitar a su hijo y éste contó lo que pasó en la habitación de Martín.

Junto con el teniente Garrido y el guardabosques descubrió una sala de los pasadizos, que en vez de contener medicinas contenía más cepas del virus y se dio cuenta que Hugo les había engañado a todos guiándoles hacia el lugar equivocado.

Martín intentó junto a Rebeca contener a los infectados para que no saliesen de donde estaban retenidos y pusiesen en peligro la vida del resto de habitantes del colegio. No consiguieron su objetivo ya que Curro, uno de los infectados procedentes del exterior, tomó como rehén a su hijo Lucas y tuvo que dejarles escapar para no poner en peligro la vida de Lucas.

Este último acontecimiento propició que Martín sea uno de los nuevos infectados del Internado. Ante la posibilidad de un futuro no muy esperanzador decidió contarle a Lucas que su madre biológica había fallecido.

Ahora Martín y su hijo están infectados mientras que Rebeca está aislada en el gimnasio con los sanos.

Martín se dirigió a la habitación de las niñas ya que Curro estaba amenazando a Marcos, Paula, Lucas y Evelyn con una pistola pero cuando llegó ya era tarde y Curro se había escapado por la ventana. Más tarde Rebeca intentó arreglar las cosas con él, pero no lo consiguió. Volvió a perseguir a Curro con la ayuda de Marcos y el guardabosque después de que Antón les dijese que le había visto en la cocina amenzando a Amaia con una pistola.

Después Lucas tuvo un sueño en el  que aparecía Héctor y éste seguía vivo. Con la ayuda de Alicia, bajó a los laboratorios para rescatarle pero llegaron a una sala que no tenía salida y en la que había un hombre muerto.

Intentó comunicarse con el exterior mediante una radio casera que él mismo fabricó. Lograron contactar con un camionero pero Clara les descubrió y avisó a los militares, que persiguieron al camionero y le mataron.

Se reconcilió con Rebeca, en una ducha romántica, en la que volvieron a florecer sus sentimientos.

Martín siguió intentando comunicarse con el exterior utilizando de nuevo la radio que el mismo fabricó. Pero Clara, siguiendo las órdenes del teniente Garrido, aprovechó que Martín había salido de su habitación, para destruir la radio.

Junto con Elsa, Garrido y Alicia descubrió que Clara podría ser la infiltrada de los militares en el Internado y la persona que les pasaba información. A esta conclusión llegaron todos después de encontrar en la taquilla de Clara el walkie-talkie con el que Elsa se comunicaba con los militares.

Martín fue víctima del plan de huida de Rubén. Descubrió a Sara en el pasillo, la cual estaba fingiendo haberse torcido un tobillo. Cuando Martín le estaba inspeccionando el pie, Rubén le golpeó por detrás, le dejó inconsciente en el suelo y le quitó la pistola que llevaba.

Cuando Fermín trajo a Max Levov de vuelta al Internado para que construyese la máquina, Martín le preguntó por Rebeca (con la que Fermín se había infiltrado en el campamento militar y que fue descubierta por los militares y apresada por Hugo). Martín pensó que posiblemente la habrían matado tras escuchar las palabras poco optimistas de Fermín.

Desesperado y nervioso, habló con Hugo a través del walkie-talkie y le preguntó si Rebeca esta viva. Hugo le respondió que lo estaba y le dijo si tenía algo que ofrecerle.

Martín le propuso un trato: le entregaría el uranio (que no estaba en su posesión) a cambio de que curase a él y a su hijo Lucas y les dejara reunirse fuera del Internado con Rebeca. Hugo aceptó y al final permitió que Martín pudiese hablar con Rebeca. Rebeca le dijo, entre otras cosas, que la recordase cuando le llevaba el café a la cama y Martín les dijo a Fermín y a Alicia que Rebeca aborrecía el café y que él nunca se lo había llevado a la cama. Fermín se dio cuenta que Rebeca les había revelado dónde había escondido el uranio. Junto con Fermín se dirigió a la entrada del perímetro para recoger las cajas que contenían los alimentos. No pudieron coger todas las cajas ya que cuando Hugo se dio cuenta de lo que estaba pasando, los militares les empezaron a disparar. Por suerte cogieron la que contenía el café y, por tanto, el uranio.

Cuando los militares cortaron la luz en el Internado colaboró en las tareas para conseguir llevar la corriente eléctrica hasta el torreón, lugar en el que Max había construido la máquina.

Siguiendo el plan de fuga ideado por Fermín, huyó por los pasadizos abriendo camino por el pozo. Con la ayuda del soldado Torres consiguió cortar la alambrada de la valla y fue uno de los que dio la cara ante los militares y el teniente Garrido para que les dejen salir ya que estaban completamente curados y no suponían ningún peligro.

Después se encontró de nuevo con Rebeca y entre ellos hubo un apasionado y emotivo beso y abrazo.

Valores que encarna su figura:

Cariñoso, sensible, atrevido, valiente, escurridizo, fuerte, responsable, paternal y respetuoso.

Su tendencia en la serie:

Rebemartisnista, por la relación que mantiene con Rebeca.

En una frase:

“Un personaje que rehace su vida con justicia y con amor frente a las adversidades”.

Enlaces de interés:

Web oficial de Ismael Martínez

Artículo redactado por VAF y Abril 22, con la colaboración de silviasi22 y supermami para Zona el Internado. (Prohibida su copia y reproducción).