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Biografía:

Raúl Fernández de Pablo nació en Madrid, el 10 de enero de 1975. Entre 1993 y 1995 inició sus primeros pasos en el teatro con obras como Aspirinas para dos (Teatro Mahadonda), Vamos a contar mentiras (Zalanbdedra Teatro) o La cantante Calvo (1995). En 1998 se licencia en la Real Escuela de Arte Dramático presentando una única función de Hamlet. En 1999 para el Teatro de la Cámara (en la que cursó primero y segundo de Arte Teatral) intervino en El maestro de danzar, la comedia de Lope de Vega que se burlaba del amor cortés, y Pasos y entremeses. Ese mismo año incurre en el mundo del cortometraje con La caja oscura (Juan Aguirre).

Inició la década siguiente con dos montajes de nuevo para la RESAD. El primero, Esta noche se improvisa dirigido por Jesús Salgado, era una adaptación de Luigi Pirandello que giraba sobre una compañía de cómicos dirigida por un hombre que obliga a los demás actores a improvisar tomando de base la novela de Pirandello Leonora, Addio. Paralelamente participa en el corto La dolorosa (Óscar Miranda) y realiza la primera de sus tres apariciones en El Comisario. El otro se titulaba El balcón, estrenado en 2001; año en el que obtiene su primer papel para un largometraje (Volkahgrost), interviene en Al salir de clase, y ejecuta su segundo papel en la serie El Comisario, esta vez un estudiante “porrero” al que la policía interroga por la explosión de una bomba en un instituto. Para el Teatro Galileo trabajó, antes de finalizar el año, en Roberto Zucco, producido por Teatro Del Duende y dirigido por Jesús Salgado; obra basada en un hecho real acaecido en Italia; y que concernía a un joven que asesinó a sus padres y durante su fuga mantiene una relación con una menor.

En 2002 volvió a apostar por un teatro de corte social al estrenar con Teatro Del Duende Vivir como cerdos, dirigido por Jesús Salgado, según un texto de John Arden en torno a una familia de marginados instalados en una vivienda de protección oficial y que provocará problemas de convivencia con una sociedad xenófoba. Marta Belaústegui, Antonio Canal y Amparo Valle fueron algunos de sus compañeros de reparto. Completó el año con un papel de reparto para la serie Veintitantos.

En 2003 participó en dos montajes: La agencia (Teatro Montacargas) y Descomplicaciones, bajo la dirección de Raúl de Tomás, y que versaba en torno al intercambio de parejas entre Alain y Yendro. Para la televisión rodó un capítulo de Cuéntame cómo pasó -en el que interpretaba a un soldado joven que ayudaba en la enfermería, y más concretamente a Toni (Pablo Rivero), a quien le practicaban la circuncisión- y su última aparición para El Comisario.

En 2004 el actor trabajó con Teatro del Duende en “Cervantes entre palos” (una adaptación musical en torno a obras de Miguel de Cervantes) bajo la dirección de Jesús Salgado y Bendita locura, en la que interpreta a un joven condenado a muerte por el asesinato de su mujer y que recita un monólogo con sus reflexiones. Ese año protagonizó el cortometraje de David Illaín En el frigo e inició su colaboración con el director teatral Juan Pastor (futuro fundador de Guindalera) y que lo relaciona durante varios años a intérpretes como María Pastor, Ana Alonso, Álex Tormo, Josep Albert, Ana Miranda, Andrés Rus, Felipe Andrés…. Bajo su tutela estrenan El sueño de una noche de verano, adaptación de la obra de William Shakespeare en torno a la liberación de ciertos sentimientos reprimidos a través de la magia donde le toca hacer de Lisandro, el enamorado; y La larga jornada de navidad, basado en el texto de Thornton Wilder, que articula su discurso a través del retrato de tres generaciones de una familia que evoca a sus miembros ya desaparecidos durante el día de nochebuena. En la función interpretaba a Tino, un hombre trabajador, que envía a un hijo suyo (Samuel) a una muerte segura en la contienda mundial, mientras que provocaba el abandono del hogar de otro (Roberto: Andrés Rus) con el que no se llegaba a reconciliar antes de fallecer.

En televisión, Raúl Fernández obtuvo su primer personaje fijo -gracias al director de casting Luís San Narciso- en Los 80, en la que se puso en la piel de Franky, un músico amigo de Enrique (Félix Gómez), el hijo de un matrimonio de clase media. La serie se retiró tras la emisión de sus primeros capítulos.

En 2005 la compañía de Guindalera estrenó su segundo montaje en su sala propia, situada en la calle madrileña Martínez Izquierdo. En esa ocasión Juan Pastor apostó por el texto de Cervantes Laberinto de amor, asignando a Raúl Fernández el papel de Manfredo, un hombre, -en palabras de Pastor- que “persigue lo imposible”-. En otoño sustituyeron al autor de El Quijote por Antón Chéjov, en concreto La gaviota. El actor asumió el rol de Kostia Trepliov, un joven escritor hijo de la actriz Irena Arkadina, cuyo corazón se deshace cuando su amada se casa con otro hombre hasta el punto de provocar su suicidio. La obra queda finalista en los Premios Mayte de teatro y además el montaje supuso una candidatura de la Unión de Actores a su compañero de reparto Álex Tormo; hecho que ayudó a consolidar a la compañía. Mientras su carrera teatral prosigue, Raúl Fernández siguió interviniendo en películas (Semén, una historia de amor), cortometrajes y series. Entre los segundos destacó El regalo, que marcó su reencuentro profesional con Raúl de Tomás, y en la que interpreta a un hombre que hace un presente a la mujer de la que está enamorado (Puri: María Pujalte). Entre los terceros figura una aparición esporádica en la serie Al filo de la ley y su segundo papel fijo, en esta ocasión en Fuera de control. En ella encarnó a Antón, un joven inocente e indeciso, que consigue el puesto de cámara de telediario y que se ve atraído por una compañera de trabajo (Cris: Marta Ribera), que vive una aventura con otro miembro de la redacción (Rusti: Pablo Chiapella). Gracias a la serie, se produjo una asociación entre el rostro del actor y una imagen de una juventud indecisa e inestable, de la que ya había mostrado su lado más peligroso (Bendita locura) y el más candoroso en el último trabajo.

En 2006 Guindalera estrenó en otoño Odio a Hamlet, adaptación de la pieza de Paul Rudnick. En ella el actor defendió el papel de Andrew, un mediocre actor de televisión que decidió ponerse al frente en un teatro con Hamlet por consejo del fantasma de John Barrymore (Josep Albert), quien le insta a defender su dignidad frente a su dejadez previa aunque fuese en una mediocre representación en Central Park.

A este trabajo le siguió Traición, adaptación de Harold Pinter que supone un lamento generacional en torno a la pérdida de ideales y la destrucción de los vínculos de confianza entre los seres queridos por culpa del engaño y la traición; y que deben vivir bajo el peso de un pasado que ya se quedó atrás. Ambientada con canciones de los años setenta (que incluyen temas de George Harrison y Queen), Traición es una pieza articulada en torno a un largo flash back que explica de fin a principio las relaciones de Jerry (el personaje del actor), Emma (María Pastor) y Robert (Álex Tormo). El actor compaginaba las representaciones con la grabación de El internado, una serie protagonizada por Luis Merlo y Amparo Baró, en la que interpretaba a un cocinero que contaba con un misterioso pasado, y que planeaba encontrar unas obras de arte dentro de un colegio para estudiantes internos y que todavía sigue protagonizando. Anteriormente en el 2007 realizó un pequeño papel en Los hombres de paco como primo de Quique, al que infiltran para realizar un intento de robo para animar a Lucas para que piense que realiza bien su trabajo. En 2008 estrena con La Guindalera Molly Sweeney un drama acerca de una mujer ciega, Molly, que se casa con Frank, papel interpretado por el actor, un tipo vivaracho, estrambótico y feliz que contagiará su ilusión a Molly al tiempo que le apoyará para operarse e intentar volver a ver con trágicas consecuencias. También rueda un pequeño papel en la ópera prima de Oskar Santos , el mal ajeno, protagonizada por Belén Rueda, pendiente de estreno.

El 19 de marzo de 2009 estrena uno de los personajes (Venguerovich 2, en palabras de él mismo un judío malicioso, interesado, insolente, prepotente) de la obra Platonov, a las órdenes de Gerardo Vera que tiene a Carmen Machí entre sus protagonistas, en el Centro Dramático Nacional, Teatro María Guerrero. En el verano del 2010 se irán de gira a Rusia. Platonov es una obra sobre la caída de un hombre y sobre la extinción de un mundo. Pieza primeriza y ya magistral, Chéjov descubre en ella personajes, espacios, atmósferas y tensiones que dominarán sus obras de madurez. Pero Platonov está atravesada por una línea de fiebre, de locura, de vértigo, que le da un carácter singular frente al posterior teatro chejoviano. La fiebre de un hombre que viaja hacia el abismo y que arrastra con él a cuantos se cruzan en su camino.

El 26 de marzo de 2010 participó en la obra de teatro “Molly Sweeney” de Brian Friel y dirigida por Juan Pastoren. Además apareció en la tv-movie sobre “Raphael, una historia de superación personal” emitida en Antena 3 en dos capítulos donde realizó el papel del compositor ‘Manuel Alejandro’, autor de algunos de los éxitos del cantante. El año que viene estrenará en enero “Amadeu”, un musical dirigido por Albert Boadella basado en la vida de Amadeo Vives (un compositor español, autor de canciones, zarzuelas y óperas).

Nominado en abril de 2009 al premio Ninfa de Oro como mejor actor dramático en la 49 edición del Festival de televisión de Montecarlo por El internado. Premiado como mejor actor pasional por Platonov por la fundación Scott Fitzgerald.

Su personaje en la serie:

Fermín de Pablo / Carlos Almansa Olid.

Su vida en la serie:

Fermín trabaja como cocinero infiltrado en el Internado. Su verdadera identidad es Carlos Almansa. Estuvo en la cárcel junto con Aurora Bernal, por el robo que cometió en una iglesia.

De pequeño fue testigo de cómo un hombre mataba a su padre en la tienda de antigüedades que éste regentaba y de cómo se llevaba una reliquia familiar: el huevo de Fabergé.

Su padre se llamaba David Almansa, que fue deportado junto a Saúl (jefe de Fermín) al campo de concentración de Belzek (Alemania) cuando ambos eran pequeños. Allí padecieron en persona los experimentos de un científico nazi llamado Ritter Wülf (Santiago Pazos) y formaron parte de los experimentos del Proyecto Géminis. Tuvieron suerte y consiguieron sobrevivir. Tiempo después debieron descubrir que sus captores de Belzek huyeron de Alemania y que no fueron juzgados en ningún tribunal. Por ello decidieron que ellos mismos los entregarían a la justicia y formaron una organización que se encargaría de buscar objetos expoliados a los judíos durante la Segunda Guerra Mundial y encontrar a los nazis huidos durante el final de dicha contienda.

El trabajo de la organización “caza-nazis” dio sus frutos y descubrieron que ocho nazis huyeron de Alemania en 1945 y que se ocultaron en España. Usaron el orfanato Laguna Negra y la empresa farmacéutica Ottox como tapadera para sus experimentos.

David Almansa encontró a tres de los nazis que trabajaban con Wülf y que formaron parte del Proyecto Géminis. Almansa cruzó la delgada línea entre la justicia y la venganza y los mató. Estos tres hombres se llamaban Germán Alcázar, Hugo Kraus y Damián Ugarte, éste último padre de Amelia y Fernando. Como respuesta, David Almansa fue asesinado por el nazi Martin von Klaus (Joaquín Fernández), director del Laguna Negra cuando éste era un Orfanato y padre de Elsa Fernández (actual directora del Internado).

Saúl sacó de la cárcel a Fermín y le envió al Internado para que recuperase algunos de los objetos que su organización estaba buscando y un cuadro, El Tríptico de la Epifanía de El Bosco que estaba desaparecido desde 1939 y cuyo valor rondaba los 30 millones de euros.

Nadie se salvó de ser investigado por Fermín, ni el anterior director del Internado, Héctor de la Vega.

Fermín se fijó en María, la limpiadora, nada más entrar ésta en el Internado. Al principio María tendrá puestos sus ojos en Héctor, pero poco a poco también se dio cuenta de que sentía algo por Fermín.
Y es que Fermín ayudó a María en cuanto ésta le dijo que estaba buscando a su hijo. María sabía que estaba en el Internado y necesitaba las fichas médicas de los alumnos porque lo único que tenía claro era el grupo sanguíneo de su hijo. Fermín la ayudó y María supo que Iván Noiret era su hijo. Poco a poco Fermín se fue enamorando cada vez más de ella y viceversa.

Pero no lo tendrán nada fácil como pareja ya que predominará en su relación el secretismo y la desconfianza porque Fermín prefiere no contarle nada sobre su verdadera identidad y el trabajo que está llevando a cabo para no poner a María en peligro.

Uno de los contactos de Fermín fue asesinado en el bosque dentro de su coche por lo que él tuvo que tomar medidas excepcionales. Fermín se deshizo de su cadáver llevando su coche hasta la frontera francesa, incendiándolo y simulando un accidente.

Uno de sus percances más graves fue cuando alguien intentó matarle en el bosque. Ese alguien posiblemente era miembro de Géminis y sería la misma persona que mató al contacto de Fermín. Por suerte sólo le dieron en el hombro y María fue su cómplice para que nadie del Internado se enterase de nada. Ella le extrajo la bala y le cubrió durante el tiempo que estuvo convaleciente.
Fermín realizó importantes descubrimientos en el Internado: vio con sus propios ojos a un ser extraño de unos dos metros y deforme en el bosque (era Pablo Fernández, hermano de Elsa y conocido por Paula como el “gnomo”). Gracias a él descubrió que los malos iban a por Paula y que su madre Sandra Pazos podría estar encerrada en los pasadizos.

Cuando Fermín debía entregar el cuadro del El Bosco a otro de sus contactos, cayó por la trampilla del bosque y quedó atrapado en la sala de las jaulas de los pasadizos. Consiguió escapar pero justo en el momento de subir por la trampilla se le cayó la mochila con el cuadro dentro y empezaron a sonar las alarmas porque Marcos y sus amigos habían abierto la puerta de la sala. Encontraron la mochila con el cuadro y salieron corriendo.
María se cabreó con él puesto que todo el tiempo que permaneció fuera tuvo que hacerse cargo de la cocina y estuvo muy preocupada.
Al no presentarse a la cita con su contacto, Saúl creyó que Fermín había vendido el cuadro y que huyó del país con el dinero. Por ello decidió enviar a Nora al Internado, como profesora infiltrada de Historia, con el objetivo de espiar a Fermín y recuperar el cuadro. Una vez en el Internado, Nora descubrió que Fermín seguía en el colegio y que no huyó a ninguna parte. Saúl le dio órdenes para que cumpliese su cometido. A partir de ese instante Nora y Fermín llevaron a cabo un interesante juego, espiándose mutuamente.

Fermín intentó arreglar las cosas con María una vez que el cuadro volvió a sus manos. Le contó a María algo sobre él, ya que ella se había enterado de ciertas cosas a cerca de Fermín y quemó el cuadro de El Bosco demostrándole que estaba profundamente enamorado de ella y que el cuadro no le importaba lo más mínimo.

Como Nora no consiguió su propósito, sacar información y recuperar el cuadro, Saúl pasó al plan B. Le amenazó, inyectándole un veneno. Tenía 24 horas para entregar el cuadro y a cambio recibiría el antídoto. Pero el cuadro ya era historia.

Nora bajó a los pasadizos y descubrió que en una de las salas estaba encerrada la madre de Marcos, Paula junto a su hijo recién nacido. La consiguió liberar pero fue descubierta por Camilo y sus hombres. Hubo un tiroteo y Nora resultó herida de bala. Aún así consiguió llegar hasta la habitación de Fermín y le contó que había encontrado a Sandra Pazos antes de morir. Fermín salió en ayuda de Sandra y llamó a Saúl para indicarle que estaban en el bosque, cerca del río. Segundos después el veneno hizo efecto y Fermín quedó inconsciente al lado de Sandra. Ambos fueron encontrados por Saúl y llevados a un lugar seguro.

Posteriormente, volvió al Internado y continuó sus investigaciones. Descubrió la sala del tesoro con obras de arte robadas por los nazis. Entre esas obras se encontraba el huevo de Fabergé, perteneciente a su familia y ahí entendió el por qué Saúl le había contratado. También se dará cuenta que Amelia trabaja para el proyecto Géminis, al verla con una cámara de vigilancia oculta. Investigó el por qué Amelia trabajaba para el proyecto Géminis. En dicha investigación Fermín descubrió algo que no esperaba: uno de los asesinados por su padre era el padre de Amelia y Fernando.
Fermín también investigó su pasado. Quería conocer el nombre del asesino de su padre. Fue a visitar a su madre a la residencia donde estaba para que le dijese algo pero las facultades mentales de su madre no eran óptimas y no pudo conseguir nada. Fermín llegó incluso a sospechar de su propio jefe.

Gracias a un contacto en la policía descubrió que el caso de los tres asesinados por su padre fue archivado justo antes de que fueran a detener a David Almansa. Fermín consiguió hablar con el policía que llevaba el caso y le dijo que recibió órdenes para que lo abandonara. Poco después su padre fue asesinado. El policía le dijo que hubo una cosa que le llamó la atención y que nunca supo el significado que tenía: los tres asesinados por su padre tenían anillos con un dibujo idéntico al que él vio que llevaba la persona que robó el huevo de Fabergé después de haber asesinado a su padre. Le dijo que si encontraba ese anillo, encontraría al asesino de su padre. Posteriormente descubrió que fue Don Joaquín el asesino de su padre (padre de Elsa). Fermín le recriminará esto a Don Joaquín, quién en un descuido del cocinero le golpeó y le dejó tirado en la sala del tesoro. Es Amelia quien lo encontró y decidió ayudarle convirtiéndose en una pieza clave, ya que colaboró con Fermín a espaldas de los que la están chantajeando. Amelia le reprochó a Fermín que después de haberle salvado la vida, le desvalijara la sala del tesoro.

Fermín también pasó por momentos muy duros. Tuvo que enfrentarse a la muerte de su madre e intentó recuperar a María tras pillarle ésta con una mujer en el funeral de su madre.

Posteriormente una nueva compañera se unió a Fermín para continuar con las investigaciones. Con este propósito, Saúl envió a Rebeca al Internado.

Cada uno encontró la ermita y la sala nazi que se ocultaba en su interior a su manera. Habían descubierto el lugar de reunión de los 8 dirigentes del Proyecto Géminis.

Rebeca tiene un don y es que al tocar a la gente ve todo lo malo que han cometido en su vida. Don Joaquín fue asesinado y su cadáver fue encontrado en el bosque. Rebeca descubrió quién le mató con tan sólo tocar a su asesino. Por desgracia era Martín, el profesor de ciencias y por el que ella sentía algo.

El estar con Rebeca investigando, supondrá que Fermín no le preste demasiada atención a María y los problemas que tiene.
Gracias a Rebeca se enterará de quién es el asesino de Don Joaquín (Martín) y pudieron localizar su cuerpo enterrado en el bosque.

Al quitarle el móvil a Don Joaquín, descubrieron que Ritter Wülf estaba vivo y gracias a Sandra Pazos supieron que el lugar de reunión era un parque en el que cada semana Wülf se reunía con Don Joaquín. Saúl no dudó en presentarse ante Wülf en el parque pero el plan salió mal. Los hombres de Saúl no pudieron impedir que Santiago Pazos volviera a huir y Rebeca resultó herida pero sin gravedad. Además Fermín tuvo que desactivar la bomba que Wülf y sus hombres le habían colocado debajo del asiento a Saúl.

Para contar con la ayuda de Sandra Pazos, Fermín simuló que el cochecito de Samuel se había caído a la Laguna en un descuido de Elsa. La directora creyó que el bebé murió ahogado pero nunca encontraron el cadáver porque era una treta de Fermín, que se le entregó a Sandra Pazos.
Amelia le dijo a Fermín que debía intentar que Marcos y sus amigos no merodeasen por la ermita porque supuestamente iba a haber una reunión del Proyecto Géminis, pero resultó ser una trampa. Camilo y su gente habían descubierto que alguien les estaba siguiendo los pasos y que Amelia les estaba traicionando. Fermín decidió que quería grabar el video y escuchar esa reunión pero fue descubierto por Camilo. Tras un forcejeo con él, Rebeca resultó herida de bala y a Camilo le cayó encima un candelabro de velas encendidas, lo que provocó que ardiera en llamas y sufriese numerosas quemaduras.

Fermín logró salvar a Rebeca y avisó a su jefe ya que los hombres de Camilo se dirigían a su domicilio para matarle.
Fermín descubrió más cosas con la ayuda de Rebeca, no menos importantes: se enteró que Hugo mató a una chica de su organización tiempo atrás, que Lucía estaba experimentando con mendigos y que sus padres adoptivos eran dirigentes nazis. También descubrieron una cabaña, en donde se encontraba Tomás, hijo de Lucía, procedente de una relación que ésta tuvo con Noiret.

Todo esto sin olvidarse de María, a la que tuvo que rescatar del psiquiátrico de San Antonio donde fue enviada por Hugo. Para ello tendió una trampa al personal que trabajaba allí y es que Fermín vio a través de un colgante con una cámara oculta las torturas a que sometían a María.

María también ayudó en las investigaciones por petición de Rebeca, y aprovechó su relación cordial con Hugo para obtener el código de acceso a los laboratorios. Esto no a le gustó nada a Fermín, ya que no quería implicarla en sus investigaciones. Pero la limpiadora se vio envuelta en ello de forma indirecta ya que Noiret la tenía amenazada con no darle la medicación a Iván sino le contaba todo lo que supiera de Fermín.
En una de sus últimas investigaciones: la liberación de los mendigos Fermín fue apresado por los hombres de Hugo al intentar buscar las medicinas, le inyectan una cápsula del virus en el cuello y le abandonan en medio de una ciudad.

Fermín estuvo con Saúl las últimas horas antes de que muriera. Decidió regresar al Internado, burlando el protocolo de seguridad de los militares. Quería ayudar en la búsqueda de medicinas ya que éstas habían quedado sepultadas por el derrumbe de los pasadizos.

Tras preguntar a Hugo por las medicinas éste le dijo que estaba infectado y que debería ingresar en la sala habilitada para aislar a los contagiados del resto de habitantes del Internado. Allí tuvo que enfrentarse a dos huesos duros de roer: Curro y Clara e incluso tuvo que salvar la vida a Lucía ya que Curro la disparó accidentalmente cuando se peleaba con Fermín.

Al escasear las medicinas, le da la suya a Lucas (que se había tomado una ampolla con la medicación diluida en agua, al cambiársela Curro) y a Clara (quien se chiva a los demás que la suya era la última ampolla y que les están dando placebo).

Todos los infectados se rebelan contra él, le atan a un radiador e intentan echar la puerta abajo para salir a buscar las medicinas. Aprovechando que el virus había debilitado a Fermín, Curro consiguió quitarle la pistola y dejarlo indefenso. María intentó ayudarlo porque estaba casi sin fuerzas al llevar dos días sin tomar la medicación. Mientras todos los infectados consiguen escapar de la sala, Fermín yace en los brazos de María muy débil hasta que finalmente queda inconsciente.


Al final pudo tomarse a tiempo una ampolla de medicina de las que quedaron intactas en los pasadizos y que no fueron destruidas. María, que había entrado en la sala de los infectados para poder ayudar a Fermín, también terminó infectándose por lo que ya no tuvieron que estar separados el uno del otro.

Junto con el teniente Garrido bajó a los pasadizos para rescatar a Max Levov después de que Iván les contase que había visto a ese hombre y que sabía dónde se encontraba. Max Levov era la única persona capaz de construir la máquina de radiación lumínica y así poder salvar la vida de los cuatrocientos habitantes del colegio. Cuando el teniente Garrido se disponía a acabar con la vida de Fermín, le empezó a sangrar la nariz, por lo que desistió ya que si no podía morir por culpa del virus. Entre los dos subieron a Max a la enfermería para que Lucía le curase la herida de la pierna y le hiciese un reconocimiento médico. Posteriormente Iván y Julia descubrieron que Hugo estaba de lado del coronel y fueron corriendo a contárselo a Elsa. Ésta decidió no entregarles a Max a los militares, pero el coronel Araujo se enteró de toda la conversación que tuvieron a través de walkie-talkie. Al final los militares se tomaron la justicia por su cuenta: entraron en el Internado utilizando botes de gas. Fermín y Garrido cayeron al suelo y sólo pudieron ver cómo entraban los militares en el Internado. Después descubrieron que habían secuestrado a Max.

Ambos se pusieron a investigar por los alrededores del perímetro y descubrieron que los soldados estaban colocando minas anti-persona cerca de la valla. Inmediatamente fueron a avisar a un grupo de chicos que se acercaron a la valla y que pretendían escaparse del Internado. Curro hizo caso omiso de las palabras de Fermín y Garrido y voló por los aires al pisar una mina. Después Fermín ayudó a Sara a salir de la zona de minas con el infortunio de que él pisó una de ellas. No podía moverse. Hugo se hizo pasar por un artificiero, pero en vez de desactivar la mina le colocó un detonador para que ésta explotase antes y acabase con la vida de Fermín. María estaba desesperada y muy angustiada.

Fue Rebeca la que finalmente salvó a Fermín. Le dijo a María que pusiese en marcha un coche y le colocó un casco en la cabeza y una cadena alrededor de su cuerpo atando uno de los extremos al coche. Cuando María aceleró, Fermín fue alejado y no le alcanzó la explosión de la mina.

Fermín salió ileso y le pidió matrimonio a María quién, después de pensárselo, terminó aceptando su petición.

Junto con Rebeca y en presencia de Garrido interrogó al soldado Torres, que había entrado en el Internado para buscar a un compañero desaparecido. Gracias al testimonio del soldado y a la información del walkie-talkie que éste llevaba consigo descubrieron que Max Levov estaba en el campamento y que los soldados iban a entrar en los pasadizos por la noche. Fermín pensó que posiblemente irían a buscar las cajas con el virus.

Después Elsa, que era lo más parecido a un cura que había en el Internado, fue la encargada de declararles marido y mujer.

Cuando se disponían a celebrar la noche de bodas, Rebeca fue a buscar a Fermín a su habitación. María le dijo que se “fuera a salvar al mundo” y que le debía una noche de bodas.

Fermín y Rebeca encañonaron a punta de pistola a dos soldados, les obligaron a desnudarse y les maniataron. Ellos se pusieron sus aparejos y se hicieron pasar por soldados y así entrar fácilmente en el campamento militar. Previamente les habían dado el cambiazo y las cajas que sacaron los militares de los pasadizos no tenían el virus.

Fermín y Rebeca localizaron a Max en una tienda de campaña y éste les dijo que para hacer funcionar la máquina necesitaba uranio. Rebeca fue la encargada de buscar el uranio y Fermín de buscar un coche para llevar a Max de vuelta al Internado y pudiese construir la máquina.

Cuando el teniente Garrido se enteró que Fermín y Rebeca se habían infiltrado en el campamento avisó a Hugo. Fermín y Max pudieron regresar al Internado sanos y salvos pero tuvieron que dejar atrás a Rebeca.

Y es que Rebeca fue descubierta por los militares y después por Hugo, que la retuvo en el campamento. Una vez en el Internado, Max se puso manos a la obra para construir la máquina. Martín le preguntó por Rebeca a Fermín ya que no la veía. Martín llegó a pensar que podría estar muerta.

Pero luego descubrieron que Rebeca no estaba muerta. Martín hizo un trato con Hugo y era que le darían el uranio (que no lo tenían) a cambio de que le curase a él y a su hijo. Martín pudo hablar con Rebeca y le dijo que no hiciese ninguna tontería y que le recordase porque por las mañanas le llevaba el café a la cama. Martín se extrañó de las palabras de Rebeca ya que ella aborrecía el café y él nunca se lo había llevado a la cama. Fermín pensó que el uranio podría estar entre el café de las cajas de víveres y se dirigieron rápidamente al perímetro para recoger las cajas.

Entonces los militares empezaron a disparar ya que Hugo se dio cuenta de todo pero lograron coger la caja que contenía el uranio.

Después les cortaron la luz para evitar que hiciesen funcionar la máquina de radiación pero Fermín junto con Martín y el soldado Torres consiguieron llevar la corriente eléctrica desde un generador que había en los pasadizos hasta el torreón. Cuando todo parecía solucionado hasta que Marcos les contó que Max había muerto (le asesinó Amaia) y que Iván se estaba muriendo.

Vicky hizo funcionar la máquina gracias a la corriente y a la contraseña que Iván tenía apuntada en el brazo. Iván fue el primero en utilizarla y después lo harían el resto de infectados del colegio, incluido el propio Fermín.

Una vez curados, ya sólo les quedaba abandonar el Internado y atravesar la valla que les mantuvo encerrados durante mucho tiempo y aislados del mundo exterior. Fermín pensó en un plan para que los militares no terminasen con sus vidas.

Cuando estaba pensando en cómo hacerlo, Julia le enseñó el vídeo que Roque había grabado con su móvil. En él se veía al teniente Garrido enterrando el cuerpo sin vida de Lucía en el bosque. Se dieron cuenta que Garrido fue la persona que asesinó a Lucía y que acabó con la vida de Roque por haberle pillado con las manos en la masa.

Entonces Fermín engañó a Garrido, ya que sabía que éste informaría a los militares de todo lo que le contase. Le dijo que iban a fugarse del Internado por la trampilla del bosque en vez de por el pozo.

Mientras los alumnos y el personal del Internado huían, él y Garrido se encargarían de distraer a los militares y explotarían una mina para dar la señal de salida. Garrido picó en el anzuelo. Ordenó a Vicky, Iván, Marcos y Julia que quemasen el mobiliario del colegio, incluido las cajas con el virus y la máquina de radiación lumínica.

Cuando todo iba según lo previsto, Garrido sacó una pistola y le dijo a Fermín que fue muy fácil engañarles a todos, que todos iban a morir y que la próxima vez que haga un plan de fuga no se lo cuente a la persona equivocada.

Luego recibió la llamada de Araujo diciéndole que en la trampilla del bosque no había nadie. Fermín le respondió a Garrido que ha sido muy fácil engañarle y que la próxima vez que pasase información a sus jefes se asegurase que nadie le esté tomando el pelo. Garrido le preguntó cómo le habían descubierto y Fermín le enseñó el vídeo que grabó Roque. Tras una pelea con él, Garrido le clavó una navaja en el abdomen y Fermín cayó malherido al suelo.

María les preguntó a Martín y a Alicia dónde estaba Fermín ya que no le veía. Estos le contaron que estaba con el teniente Garrido y María salió corriendo en su auxilio. Después acudieron Iván y Julia. Tras una despedida muy emotiva, Fermín murió en los brazos de María.

Después apareció en forma de fantasma ante Julia y la dijo que cuidase de Iván y María, que no estuvieran tristes y que todo ha valido la pena.

Valores que encarna su figura:

Leal, cariñoso, caballeroso, valiente, entregado, decidido, fiel, luchador, sentimental, astuto, inteligente, sencillo, atractivo, humanitario y con buen sentido del humor.

Su tendencia en la serie:

Fermaría, por la relación que mantuvo con María (la limpiadora).

En una frase:

Un agente secreto al que nadie hizo sombra y que se convirtió en un héroe porque consiguió salvar al mundo, pese a que murió injustamente por ello”.

Artículo redactado por VAF y Abril 22, con la colaboración de fan_de_fermin y supermami para Zona el Internado. (Prohibida su copia y reproducción)