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Biografía:

Santi Pons nació el 18 de octubre de 1950 en Sant Antoni de Portmany (Ibiza, Baleares). Es un actor de teatro, cine y televisión. Ha trabajado con directores como Ricard Salvat, Joseph Montanyès, Iago Pericot, Xesc Corteza, Francesc Nello o Magda Puyo, entre otros.

En teatro, ha formado parte del reparto de: “El crim perfecte” (2000) de Frederick Knott dirigido por Carles Canut, “La ratlla dels cinquanta” (2001) de Joan Casas y dirigida por Antoni Chic, “Ferdinando” (2001) de Annibale Ruccello y dirigida por Òscar Molina, “Macbeth”, “La ópera de cuatro cuartos” y “El rey Lear” dirigidas por Calixto Bieito (2003 y 2004), “Les Veus de Iambu” (2004) dirigida por Thomas Sauerteig, “La dona d’abans” (2006) de Roland Schimmelpfennig y dirigida por Thomas Sauerteig, “Els estiuejants” (2006) de Maksim Gorka y dirigida por Carlota Subirós,  “Tornar a casa” (2007) de Harold Pinter y dirigida por Ferran Madico, “Mort de dama” (2009) del dramaturgo José Villalonga y “Marburg” (2010) de Guillem Clua y dirigida por Rafel Duran. En 2008 dirigió la obra de teatro “L’auca del Sr.Esteve” de Santiago Rusiñol.

Ha participado también en numerosas series de televisión como “Estació d’enllaç” (1995-1999) en la que interpretó a “Enric” “Vidas cruzadas”, “Policías en el corazón de la calle” (2000 y 2001) en la que dio vida a ‘Toni’, “Temps de silenci” (2001) como ‘Mossèn Ventós’, “Periodistas” (2002), “El Cor de la ciutat” (2005-2009) como ‘Orpinell’, “Hospital Central” (2005 y 2008) como ‘Manolo Ríos’, “Porca misèria” (2006-2007), serie en la que interpretó a ‘Armand’, “Laberint de passions” (2006-2008) como ‘Simó’, “El Internado” (2010) como ‘Max Levov’ y “Águila Roja” (2010).

Y en cine ha trabajado en películas como: “Entre paréntesis” (1982) de Simó Fàbregas y Gustavo Montiel Pagés, “El fascista, doña Pura y el follón de la escultura” (1983) dirigida por Joaquín Coll, “Asalto al Banco Central” (1983) dirigida por Santiago Lapeira, “El pico” dirigida por Eloy de la Iglesia, “Un genio en apuros” (1983) dirigida por Lluís Josep Comerón, “Un parell d’ou” (1985) dirigida por Francesc Bellmunt, “Tiempo de silencio” (1986) dirigida por Vicente Aranda en la que dio vida a ‘Steinberg’ (un pintor), “El lute: camina o revienta” (1987) dirigida por Vicente Aranda, “L’enfonsament del Titanic” (1994) dirigida por Alfonso Chavarrías, “Fausto 5.0” (2001) dirigida por Isidro Ortiz, “Iris Tv” (2003) dirigida por Xavier Munich, “Working class” (2005) dirigida por Xavier Berraondo, “La noche boca arriba” (2005) dirigida por Rubén Marquerie, “Salvador (Puig Antich)” (2006) de Manuel Huerga, “Forasteros” (2008) dirigida por Ventura Pons y en la que dio vida a ‘Manuel’ y “Les dues vides d’Andrés Rabadán” (2008) dirigida por Ventura Durall.  Próximamente le veremos en “El perfecto desconocido” (2010-2011) película dirigida por Toni Bestard.

Su personaje en la serie:

Max Levov, también conocido como “El hombre misterioso”.

Su vida en la serie:

Max Levov, conocido también como el “hombre misterioso”, era calvo, de tez pálida, con una cicatriz en la cara. Max trabajó para Ritter Wülf en los laboratorios de los pasadizos y fue la persona que construyó la máquina de radiación lumínica. Esta máquina servía para curar de forma definitiva los síntomas del virus letal creado por los nazis. Con esta máquina Ritter Wülf pretendía salvar a su hija pequeña Eva ya que se contagió accidentalmente mientras jugaba. Su padre empezó a diseñar la máquina pero al no obtener los resultados que quería tuvo que criogenizar a su hija en una cápsula de cristal para poder ganar tiempo y curarla en cuanto estuviese lista.

Lo que Wülf no consiguió en años, si lo hizo Max Levov ya que construyó la máquina en muy poco tiempo. Tras la explosión de los pasadizos provocada por Camilo en un acto de venganza, Max Levov quedó atrapado allí abajo y sufrió algunas heridas. La más profunda la tenía en la pierna, por lo que no podía moverse.

Pero parece que Max cuenta con una especie de “poderes telepáticos” y es capaz de aparecer en sueños. El primero en verle será Marcos después de que el teniente Garrido le disparase un dardo tranquilizante por haber intentado escapar del perímetro de seguridad. En ese sueño Marcos aparecía corriendo y entraba malherido por la puerta del colegio, pero no había nadie en el Internado salvo el hombre misterioso. Le dijo que se llamaba Héctor de la Vega pero no abrió la boca para hablar.

Posiblemente le dijo ese nombre para captar su atención ya que Héctor de la Vega (Samuel Espí) era el tío de Marcos, Paula y Samuel y estaba también atrapado en los laboratorios tras el derrumbe producido por la explosión. Héctor probó la máquina y se curó completamente. Lucía, que sentía algo por el, convenció a Ritter Wülf para que no matase a Héctor y le encerraron en una sala cercana a la de la máquina de radiación lumínica.

Pero el hombre misterioso volvió a aparecer de nuevo en sueños. Esta vez le tocó a Vicky. Vicky estaba en el bosque junto con sus amigos y le pareció ver a Carolina, la novia de Marcos y su mejor amiga. Salió corriendo en la dirección en que la vio pero en realidad esto era un espejismo y con quién se topó fue con Max Levov que le dijo que tenían que ayudarle, de nuevo sin articular palabras.

Max siguió apareciendo en sueños, pero ya no de forma individual sino a todos a la vez. Todos soñaron que estaban en el baño y que allí estaba el hombre misterioso. Al decir Vicky que estaba reclamando su ayuda, Iván le dijo que dónde se encontraba y de repente el baño se convirtió en una sala llena de escombros que simulaba la de los laboratorios donde estaba encerrado Max. Max les sorprendió a todos diciéndoles que sabía el nombre del asesino de Carolina.

Marcos estaba especialmente interesado en saber la verdad ya que quería conocer el nombre del asesino/a de su chica. El resto de sus compañeros/as pensaron que el hombre que se les aparecía en sueños era un farsante, pero Marcos corrió ese riesgo y fue en su búsqueda porque no perdía nada si le ayudaba.

Se puso manos a la obra para poder localizarle. Para no levantar sospechas, aprovechó uno de los momentos en los que bajó a ayudar en las tareas de excavación para encontrar las medicinas y emprendió la búsqueda de aquel hombre. Contó con la ayuda de Roque, el que precisamente era el verdadero asesino de Carolina. Tal vez Roque tenía miedo de que el hombre misterioso le contase a Marcos la verdad y el resto de sus compañeros se enterase.

Cuando le encontraron el hombre misterioso les dijo que no sabía nada de quién era el asesino de Carolina. Eso supuso un alivio para Roque.

Posteriormente Marcos bajó con Amaia quien le curó la herida que tenía en la pierna pero Max se dio cuenta de la cara de preocupación que tenía Amaia y la dijo que había algo que le perturbaba y le daba miedo. No iba mal encaminado ya que Amaia tenía miedo porque sabía que la persona a la que acusó tiempo atrás de haber abusado sexualmente de ella (Curro) estaba entre los infectados procedentes del exterior retenidos en la tercera planta del Internado.

También les dijo a Marcos y a los demás que no revelasen a nadie que seguía vivo ya que si no vendrán a buscarle para matarle y les dijo la frase de: “si yo muero, todos moriréis”. Le dieron también de comer y beber.

Max estaba en lo cierto puesto que era el único capaz de reconstruir la máquina de nuevo para poder curar de forma definitiva a todos y cada uno de los infectados por el virus.

Cuando Marcos, impaciente por saber la verdad, bajó de nuevo a los pasadizos, el hombre misterioso le dijo que le conseguiría una prueba definitiva para que supiese quién mató a Carolina. Le dijo que el verdadero asesino bajará antes que los demás a los laboratorios e intentará matarle.

Y así fue. Roque bajó el primero y le pidió al hombre misterioso que no dijese nada a sus compañeros sobre que él era el responsable de la muerte de su amiga Carolina. Roque le contó que fue un accidente y que no quiso matarla. Lo que no sabía es que sus compañeros se estaban enterando de toda la conversación. Cuando se enteraron no dieron crédito a las palabras de Roque y Marcos reaccionó de una forma muy agresiva. Roque les amenazó con una pistola y consiguió escapar de aquel lugar atrancando una de las puertas y huyendo a través del hueco del ascensor llevándose consigo la cuerda para poder subir. Max permaneció en silencio y no dijo nada sobre el asunto.

Amaia ayudó a Marcos y los demás a salir de allí.

Lucía informó a Elsa y a Alicia que sólo una persona había podido construir la máquina de radiación lumínica y a la que ella había visto sólo una vez. Fue entonces cuando Iván les contó que habían visto a ese hombre de la cicatriz en la cara en los laboratorios de los pasadizos. Posteriormente Garrido y Fermín fueron a rescatarle al nivel menos dos de los laboratorios. Apenas podía caminar pero consiguieron llevarle a la enfermería para que Lucía le curase y le hiciese un reconocimiento. El coronel Araujo había acordado con Elsa que haría una excepción y dejaría salir a Max para curarse y que construyese la máquina fuera. Pero Iván y Julia descubrieron que Hugo estaba de parte del coronel y Elsa decidió no entregarle a Max ya que posiblemente le matarían. Pero el coronel Araujo, que se había enterado de toda la conversación a través del walkie-talkie que llevaba Elsa, envió a los militares para que le secuestrasen y le sacasen del Internado, utilizando botes de humo.

Una vez en el campamento le querían llevar a Grecia para que construyese allí la máquina. Pero Max les avisó de que Ritter Wülf le puso una válvula en el corazón que se iría cerrando poco a poco si se alejaba del Internado.

Y así sucedió cada vez que el camión medicalizado del ejército en el que iban Hugo y Max se alejaba del Internado. Cuando Hugo vio que Max se estaba encontrando cada vez peor decidió volver al campamento y le obligó a construir la máquina allí. Le dijo que si no lo hacía le pasaría algo malo a su hija.

Empezó a construir la máquina allí pero esa nunca le importó que funcionase.

Rebeca y Fermín consiguieron infiltrarse en el campamento y se dirigieron a la tienda de campaña donde estaba Max. Fermín y Rebeca le dijeron que tenía que volver al Internado para construir la máquina y que habían encontrado algunas piezas en los laboratorios de los pasadizos. Max les informó que sin uranio la máquina no funcionaría. Entonces Rebeca se encargó de conseguir el uranio y Fermín se encargó de sacar a Max del campamento.

Cuando Hugo se enteró, por medio del teniente Garrido, que Fermín y Rebeca estaban en el campamento fue a la tienda de campaña dónde estaba Max para preguntárselo y él le dijo que no sabía de lo que le estaba hablando.

Pero el plan no salió del todo bien. Fermín pudo sacar a Max de allí pero Rebeca fue descubierta por los militares y después por Hugo. Antes de que Hugo la capturara y maniatara pudo esconder el uranio entre el café de las cajas de alimentos. Fermín y Max salieron del campamento en coche y a toda velocidad ya que los soldados comenzaron a dispararles.

Una vez en el Internado Max se pusó manos a la obra para construir la máquina. Pero Max tuvo que hacer frente al teniente Garrido y al corte de luz. El teniente Garrido, siguiendo instrucciones del coronel Araujo o de Hugo tenía que asesinar a Max para que no construyese la máquina. Pero Max le dijo que nunca le importó que la máquina de fuera funcionase, pero sí la que estaba construyendo en el Internado. El teniente Garrido desistió ya que él estaba infectado y, si le mataba, moriría al no poderse curar.

Después cortaron la luz pero Max les dijo que en los laboratorios había un generador de corriente eléctrica y que podía servir para hacer funcionar la máquina. Entonces Fermín y el soldado Torres bajaron a los pasadizos para conseguir electricidad mientras Martín, Alicia y Arturo unían cables para que la luz llegase hasta el torreón, lugar donde se encontraba la máquina.

Como Garrido no asesinó a Max ya que le dijo a Hugo que él no era un suicida y  no atendía sus llamadas, el coronel Araujo y Theodora Räuber pensaron que Amaia podría encargarse de asesinar a Max. Amaia era la nieta de Theodora Räuber y le inyectó algo en el cuello a Max que acabó con su vida en cuestión de segundos.

Después Amaia le dijo a Alicia que Max estaba hablando con ella y que posiblemente habría muerto de un infarto.

Pero Vicky, gracias a la corriente eléctrica, al uranio y a la clave que Iván tenía escrita en su brazo pudo hacer funcionar la máquina de Max y curar a su amigo Iván. Después pasaron por la máquina todos los habitantes del Internado que estaban infectados.

Valores que encarna su figura:

Misterioso, serio, inteligente, valiente, sincero, astuto y trabajador.

Su vida en una frase:

“Un personaje que se manifiesta en sueños para que le ayuden y que luego ayuda a los demás en la realidad”.

Artículo redactado por VAF para Zona el Internado (Prohibida su copia y reproducción).