Zona El Internado

“La Gaviota” contada por Treplev


“La Gaviota” es, en su forma original, una obra inabarcable en todos los sentidos.

En el vídeo que acompaña a esta entrada asistimos a un monólogo del personaje que encierra en él toda la esencia de su historia. Mientras espera a su amada, Treplev va retratándose a sí mismo. Él ama a Nina, y por ello, decide agasajarla con el mejor regalo posible: un teatro, un escenario pequeño, una obra escrita por él en la que ella es la protagonista, cumpliendo así su sueño de ser actriz.

http://www.youtube.com/watch?v=kz8paw1igCM
Pero Treplev tiene miedo de que ella no aparezca, de que el efecto de su regalo no haga mella en ella, quizá porque sabe que Nina no le ama, sino que vive prendada de Trigorin, ése seductor de manual que nunca la hará feliz.

En la obra, las historias de unos y otros se entrelazan de la misma forma que Treplev, en el monólogo, hila su amor no correspondido con el despotismo de su propia madre, Arkádina. Y es en esta parte donde, para mi gusto, la interpretación de Raúl se hace más intensa, más llena de matices, retratando a la perfección al niño malcriado y sometido a los designios de una madre egocéntrica que le asfixia y desprecia a partes iguales.

Cuando habla de Arkádina, Raúl desvía la mirada, dando vida con ella al patetismo y a la obsesión de su personaje, plasmando en el tono de su voz la urgencia, la vehemencia, la personalidad que su madre y el desamor han creado para él.

Todo ello unido a un excelente guión que, al menos en esta parte, sabe dibujar perfectamente la dualidad del personaje: su odio y amor hacia su madre, la fascinación y el temor que siente hacia ella, lo cierto y lo dudoso de su amor por Nina; dando lugar así una de las mejores actuaciones de Raúl sobre las tablas de la sala Guindalera.

Fuente | Gracias a Chiqui y samureta