Zona El Internado

Luis Merlo: “Trabajando, con María Barranco somos como un matrimonio


Tócala otra vez, Sam se trata de la primera obra teatral escrita en 1969 por el cineasta neoyorquino. Él mismo y Diane Keaton la interpretaron durante dos años en Broadway y luego se llevó al cine, dirigida por Herbert Ross, con el título Sueños de un seductor (1972) y con la misma pareja protagonista. Esta nueva versión teatral está dirigida por la estadounidense Tamzin Townsend (Closer, Gorda, Días de vino y rosas). Ésta no es la primera que se representa en España; en 1980 Juan José Arteche la adaptó con el título Aspirina para dos, que protagonizó Nicolás Dueñas.


Tócala otra vez, Sam cuenta la historia de Allan (Merlo), un crítico de cine que ha sido abandonado por su esposa y entabla coloquios imaginarios con Humphrey Bogart (su referente de seductor) en los que hablan sobre las mujeres. Ante sus delirios, sus amigos Linda (Barranco) y Frank (José Luis Alcobendas) lo ayudan a buscar una nueva pareja, tarea en la que no tienen éxito.

Con esta obra, Luis Merlo regresa al escenario tras un año sabático en el que se impuso una cura de estrés que había sido provocado por compatibilizar dos series de televisión (El internado y Aquí no hay quien viva) y teatro.

¿Es una buena terapia volver con una comedia de Woody Allen?

Luis Merlo: Sí, la verdad es que ha sido una buena terapia volver con esta comedia urbana, y lo mejor, practicar esta terapia con María. Es estupendo, en serio, trabajar con una mujer que lo da todo sin pedir a cambio y que es muy optimista. Sobre el escenario, somos como un matrimonio. Y nos seguimos riendo en los ensayos, porque, a pesar de que, tras repetir escena tras escena ya no les hace gracia ni al equipo técnico, siempre surgen situaciones improvisadas…

María Barranco: Yo repito autor. El año pasado protagonicé, (junto a Miriam Díaz) Aroca y dirigida por Verónica Forqué, Adulterios, otra comedia de Woody Allen. La verdad es que, tras dos obras del mismo autor, ya me siento Diane Keaton.

¿Qué tenéis en común con Linda y Allan, los personajes?

Luis: Mi personaje es un absoluto neurótico, como yo. Soy el padre de la neurosis, un neurótico permanente, y si no se me nota, es que engaño muy bien. El personaje de Allan es muy rico en matices, un espejo del propio autor.

María: Además de que se llama Linda, lo que yo soy, creo que la positividad y la energía. Ella además hace lo imposible por encontrar infructuosamente pareja a su amigo; también me identifico con esa perseverancia.

Hay menos actores que en el original. ¿También hay menos personajes?

Luis: Hay menos actores, pero no se han restado personajes. Beatriz Santana, que es una estupenda actriz versátil, interpreta seis de ellos. No se ha hecho por economía, simplemente Tamzin pensó que no tenía sentido que hubiese más actores para dar vida a personajes que o tienen una sola frase o una breve aparición.

¿Qué balance hacéis profesionalmente de vuestro último año?

Luis: La verdad es que yo, que he estado inactivo, no he echado nada en falta; soy una persona que se adapta bien a los momentos. Además, ha coincidido con que me he trasladado a vivir al campo. Pero ahora que he vuelto a trabajar, no sé cómo he podido estar sin hacerlo.

María: Hace poco he finalizado el rodaje de una adaptación musical de La venganza de don Mendo, en la que he trabajado con Fele Martínez, Manuel Bandera y Antonio Resines y con la que el director José Luis García Sánchez quiere rendir homenaje al cine de Berlanga y Buñuel. Ha sido otra experiencia muy divertida y gratificante.

Ya habíais trabajado juntos.

Luis: Coincidimos en algunos episodios de Señor alcalde (Telecinco, 1998), pero muy poco, la verdad. Con esta obra sí que esperamos trabajar muchísimo tiempo.

María: Es que ya es como si llevásemos toda la vida juntos.

Fuente