Zona El Internado

Luis Merlo: “Ya me noto cansado de ser el que saca conejos de la chistera”


Combina las representaciones de ‘Arte’ con ‘El internado’, pero ya piensa en pasarse a la producción y no estar tan expuesto.

Luis Merlo se crió en los escenarios teatrales acompañando en las giras a sus padres, María Luisa Merlo y Carlos Larrañaga. Y en las tablas es de los pocos que llenan la taquilla y se ha ganado un merecido prestigio. Ahora representa la comedia Arte, de Yasmina Reza, último título entre un eslabón de funciones dedicadas con cariño a la escena. La televisión le ha dado la popularidad, primero con Aquí no hay quien viva y ahora con El internado. Pero a sus 43 años está pensado en pasar detrás de las bambalinas, apoyando la explotación del Teatro Maravillas junto a su hermano Pedro. Después de la actual temporada de la serie de Antena 3, el personaje de Héctor en la célebre serie de intriga se irá distanciando. Asegura que son exigencias de guión, pero también acusa agotamiento y, como él dice, «estoy cansado de ser el que saca conejos de la chistera».

-Estará agotado, al combinar las representaciones de Arte con la grabación de la serie.

-Ya no me acuerdo del significado de la palabra agotamiento. Es muy injusto porque actores con más talento que yo están repartiendo pizzas porque no tienen trabajo, así que no puedo quejarme. Pero, lógicamente, todo tiene un límite, y si lo cruzo puedo enfermar físicamente. Han sido muchos años de muy buena suerte. Estoy muy agradecido, pero el cansancio es grande.

Molestias

-El público es exigente.

-Muchísimo. Pero trabajamos para que la gente que se ha molestado en sacar una entrada o trasladarse al teatro sea feliz durante una hora y cuarenta y cinco minutos. Ese es el fin, el resto es onanismo puro. Cuando llevas mucho tiempo teniendo la suerte de haber contactado con el público, tanto en televisión como en teatro, no te puedes quejar. Porque yo también he tenido golpetazos muy fuertes, momentos en los que nadie se ha interesado por lo que hacía.

-La gente está volviendo al teatro.

-Un ejecutivo de la Metro Golding Mayer decía, después de haber vivido la crisis del 29, que en estos momentos el ciudadano necesita evadirse más que nunca. Quizá sea ese el motivo. Además, es el poder del directo, porque un tiranosaurio se puede reproducir por ordenador, pero en el escenario en vivo no se puede hacer ni trampa ni cartón. Yo he estado haciendo Gorda, la comedia que representé junto a Teté Delgado, con los ligamentos rotos. Nadie lo notaba. Pero sí noto crisis en el mundo de la creación en general, de las ideas, de la literatura. No sólo recurrimos a los mismos textos, sino incluso a veces a guiones cinematográficos, como Misterioso asesinato en Manhattan, porque lees teatro y no encuentras nada consistente.

¿Cómo ve la televisión?

-Es un animal enorme en constante mutación. Lo que servía ayer ya no sirve hoy.

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