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Marta Hazas: “Yo, también…peliculón y ¡español!”


Marta Hazas ha vuelto a escribir en su blog, Marta en Marta, sobre los largometrajes españoles:

Yo también, cuando le dieron la Concha de Plata en el Festival de San Sebastian a mejor actor pensé que, al margen de que estuviera bien su trabajo, lo de ser Sindrome de Down había contado.

Pues no, despues de ver la película, reconozco que estaba equivocada. Pablo Pineda, es un ACTOR, que tiene Síndrome de Down, y hace un trabajazo impresionante. Maneja el tempo de la comedia y las emociones como un virtuoso. Es un “jugón” dando la réplica a una Lola Dueñas inmensa, que da una lección de interpretación, en un personaje femenino de los que no abundan en nuestro cine. No se gusta llorando, no hace alarde de exhibicionismo ante la cámara. Juega, lo hace fácil, hace lo que tiene que hacer, que yo no sé aún como se hace, estoy en ello…


Esta película es un ejemplo de los buenos guiones que les cuesta ver la luz por la ceguera de algunos. Cinco años tardaron en sacarla adelante los directores, Álvaro Pastor y Antonio Naharro, que se nota que conocen muy bien la problemática de tener un cromosoma de más (La hermana del director, Lourdes Naharro, genial en la peli, tiene Down). Lo más grande que tiene el guión es que nunca te dejan que te compadezcas.
No penséis que es una peli lacrimógena o moralista sobre la integración de los menos capacitados. Es un clásico chico conoce a chica, con dos personajes llenos de matices, que ofrecen hora y cuarenta y cinco minutos de diversión. Porque en la película te ríes (la escena del ascensor es soberbia) y sales con muy buen sabor de boca del cine.

La mayoria perdemos mucho tiempo, buscando ser especiales, metiendo por ello muchas veces la pata; mientras, hay gente que se deja la piel en una lucha diaria por ser normal… Hay un momento en que el personaje de Lola Dueñas le pregunta a él, que por qué quiere ser normal…Y una piensa:”Ya, además de verdad, yo también se lo hubiera preguntado”

Está película y Ágora me devuelven un poco la fé en el cine español, las ganas de arrastrar a mis amigos al cine patrio. La primera es corazón, cercana, emotiva. La otra, aunque me resultó fría, me rendí a la magnitud de sus planos, del punto de vista, de la historia, de Rachel Weisz, de la tertulia con un vinito pos cine que siempre me brindan las pelis de Amenábar.

Pienso que estos son los largometrajes que deberían representarnos en los Oscars (Ágora no es de habla no inglesa, pero al estilo del director me refiero) y no películas que se eligen sin que el público las hayamos visto, porque a mí por lo menos siempre me suelen decepcionar. Aunque la Academia tenga la última palabra, me parece que hay un vínculo roto entre Público y Academia que me hace sentir pelín estafada y nada representada.

Sí señor, de lo audiovisual, estas películas, alguna serie, los deportes, como los partidazos de baloncesto de nuestra selección, me dan pequeños momentos cotidianos que me hacen pensar a mí también que “la vida puede ser maravillosa”, sí, sí, señor Montes.

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