Zona El Internado

Martín Rivas: “El malo es más resultón”


¡Por fin un adolescente bueno triunfa en la tele! Martín Rivas, Marcos en ‘El Internado’, no se sale un milímetro de las órdenes que le han dado. Ni una palabra sobre la última temporada de la serie de misterio de Antena 3 que ruedan estos días.

Martín Rivas

Han blindado el rodaje.

Antes venían familiares y amigos al plató a vernos, pero ya no nos dejan y la gente del equipo técnico ha tenido que firmar una cláusula de confidencialidad.

Y a usted, ¿no le tiran de la lengua?

Soy muy responsable en ese sentido.

¿Sólo es ése?

Sí, creo que solamente en ése, ja, ja.

No defraudarán después de tanto secretismo…

El final de la serie es algo amargo, pero me da mucha felicidad saber que se le va a dar un cierre a la altura de las expectativas. Lo más fácil con un producto de éxito es estirarlo y exprimirle el jugo hasta que la audiencia decaiga, pero han decidido acabarlo y eso es valiente.

Ruedan muchas veces de noche, con frío…

Yo tolero bastante peor el calor y nos espera una temporada complicada porque en el mes de julio el plató es una caldera y nosotros, con las sudaderas y los polos cerrados…

Una serie española de misterio parecía una apuesta un poco arriesgada.

Pero ése ha sido precisamente el acierto. Ser los primeros en hacer una ficción de misterio cuando aquí lo que triunfan son los melodramas y las comedias familiares. Con ‘El Internado’ se hizo un esfuerzo económico importante y se ha logrado una estética muy cuidada, se nota que está bien hecha.

Lo que sí parece una apuesta segura son las ficciones de adolescentes.

Yo no creo que el adolescente sea un público más fácil que el adulto.

Pero siempre se habla mucho más de los protagonistas jóvenes que de los mayores. Son auténticos ídolos.

No tengo conciencia de ser un ídolo. Sí reconozco que mi cara se ha vuelto popular y la gente me para por la calle. Antes iba alerta cuando alguien caminaba detrás de mí, ahora lo vivo de manera más relajada.

Usted es el adolescente bueno y con éxito. Aquí suele triunfar el macarra.

Sí, siempre dicen que el malo se lleva a las chicas pero aquí hay una dualidad interesante entre mi personaje y el de Iván, que son como Jack y Sawyer en ‘Perdidos’. Es muy importante que se vean esas dos vertientes de los adolescentes, que uno sea el contrapunto del otro, aunque tradicionalmente el malo haya sido más resultón.

Hace sesiones de fotos y sale en calendarios. ¿Se ve como un sexsymbol?

Me hacen fotos y sonrío o pongo cara de mala hostia, depende… porque a veces quieren sacarte esa faceta de tipo duro, pero lo acepto como parte de este negocio. Aunque en las sesiones de fotos se aprende mucho, ahí te das cuenta de lo diferente que es mirar medio metro más arriba o más abajo, de que te dé la luz y te brillen los ojos o los dejes en sombra.

Aprende en las sesiones y en los rodajes. Quería que se le ‘pegara’ algo de Luis Merlo. ¿Se le ha pegado?

¡Eso espero! Es un lujo poder trabajar con él, cuando grababa con Luis tenía la sensación de que me estaba cuidando. Y con Amparo Baró ocurre lo mismo, es alguien muy cercano, familiar… Pero más allá de aprender de su ‘oficio’, he aprendido de su actitud. Detrás de las cámaras son igual de profesionales que delante. Llegan puntuales, atienden a todas las entrevistas, nunca se quejan… De eso es de lo que hay que aprender.

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