Zona El Internado

Natalia Millán: una actriz de ensueño


Natalia.  La Mujer.

Mujer carismática de seductora sonrisa y mirada fascinante. Sus profundos ojos son el fiel reflejo del compromiso y de la seriedad con la que se toma su vida privada y profesional.

De carácter dulce y afable. En su trato es sencilla y natural, ¿quién podría imaginarlo?, siendo la mujer excepcional que es. Con su porte elegante y distinguido, siempre con una enorme sonrisa que ilumina su precioso semblante cuando atiende de forma cariñosa a su público que la adora.

Nacida un glorioso 27 de noviembre de 1969, cuando las Musas enviadas por La Diosa Atenea, tuvieron a bien obsequiar al mundo con la presencia de esta grandiosa y extraordinaria mujer; que nos ha ido embrujando y haciéndonos sus cómplices en un sortilegio de pasiones que se despiertan cuando la vemos actuar.

Desde pequeña siente la inquietud y el llamado de las artes, la película “All that Jazz”, fue el detonante para que Natalia decidiera prepararse a conciencia para el camino que con firmeza decidió seguir y que estaba predestinado para ella.

Estudió interpretación, danza y canto, bajo las enseñanzas de grandes maestros que supieron ver en ella capacidades sobradas para la actuación. Esta preparación tan cuidadosa y esmerada ha sido el pilar junto a sus enormes cualidades personales y a su gran tenacidad para convertirla en el histrión que es hoy.

Esta mujer, que combina su amplísima carrera profesional con su vida, discreta y reservada, es sin duda alguna un modelo de constancia y trabajo duro; factores que la han llevado a la cúspide del medio artístico. Con la versatilidad que la caracteriza ha sabido incursionar en diferentes medios, cautivando con sus magníficas interpretaciones tanto en el teatro, como en el género musical, en la televisión y por supuesto, en el cine.

Natalia Millán es indiscutiblemente un ejemplo de vida, de profesionalismo y de pundonor, como Mujer y como Artista.

Natalia. La Artista.

La carrera profesional de Natalia Millán es muy extensa y valiosa, llena de grandes éxitos, que van desde su inicial “My fair Lady”, pasando por diversos y variados personajes en los que siempre ha dejado una marca personal y auténtica.

Ha interpretado maravillosamente en el teatro, obras como “Mata-Hari”, “La Reina del Nilo”, “Fuenteovejuna” o “La última aventura”, por mencionar solo algunas. Este género es uno de los predilectos de la actriz.

En los musicales, la contribución de Natalia Millán ha sido espléndida; su extraordinaria interpretación de Sally Bowles, en “Cabaret”, fue realmente apoteósica haciéndonos olvidar la actuación de Liza Minelli en ese mismo musical. Completando más de mil funciones en tres temporadas de ensueño.

La caracterización de Porcia en una de las obras maestras de Shakespeare “El Mercader de Venecia” fue de una textura pletórica, donde sedujo a los espectadores, deleitándolos con su magia.


La indescriptible forma en la que cautivó a los espectadores en la puesta en escena de “Chicago” definitivamente fue soberbia, donde recreó al personaje de Velma Kelly. Una de sus mejores interpretaciones, que le ha valido una serie de críticas muy favorables y la han llevado a cosechar un éxito inigualable, donde más de cien mil personas pudieron agasajarse con su arte.

Pero Natalia es la principal crítica de su propio trabajo, buscando siempre la perfección para brindarse a su público siempre con total plenitud. Esta actitud de humildad y superación la han encumbrado a estar siempre en el gusto de los conocedores y amantes de este género.

Natalia ha combinado de manera muy inteligente sus trabajos en diferentes medios. La hemos podido disfrutar en cine con “Nubes de Verano” y “Sangre de Mayo”. Dos impresionantes producciones que le han permitido darse a conocer a nivel internacional, dejando siempre muestra de su enorme calidad.

La televisión también ha tenido el honor de recibir grandes y emotivas participaciones de Natalia Millán. “El Súper – Historias de todos los días”, “Un paso Adelante”, y su actual interpretación en “El Internado” como “Elsa Fernández”, son solo algunos ejemplos de sus grandes trabajos y logros en este medio. Además de mostrarnos diversas facetas como presentadora y miembro del jurado de “Gala Inocente Inocente” y “Tienes Talento” respectivamente; en donde tuvimos el placer de verla distendida y mostrando su simpatía y gran carisma.

Natalia. Hoy.

Natalia ha regresado al teatro con la puesta en escena de “Cinco horas con Mario”, presentándose en el Teatro Calderón de Valladolid, y sustituyendo así a la actriz Lola Herrera en un monólogo lleno de gran emotividad. En el estreno de la obra el pasado 30 de septiembre, con el teatro en su total plenitud, ante los hijos y nietos del fallecido autor de la obra Miguel Delibes, Natalia Millán ha puesto a todo el teatro en pie, aplaudiéndole su impresionante y magistral actuación. Durante toda su interpretación mantuvo al público completamente enganchado en todas las escenas, tanto en las de humor como en las dramáticas, completando un éxito más en su profusa carrera.


Por otro lado los seguidores de la serie “El Internado” y de la propia Natalia Millán, hemos tenido el privilegio de ser testigos de una de sus más grandes interpretaciones encarnando al personaje de Elsa Fernández.

En el último capítulo transmitido por Antena 3, antes de la elaboración de este artículo, hemos disfrutado de un gran capítulo, de hecho cremoso que es de lo mejor que se ha visto en la serie.

Con un estremecedora actuación de la Señora Natalia Millán, que nos ha dejado verdaderamente impactados.

Queremos dejar constancia de la soberbia actuación de Natalia. Sin lugar a dudas ha interpretado uno de los personajes más completos de la serie y de su carrera.

Os sonará raro, porque muchos de vosotros no teníais a Elsa Fernández, entre vuestros personajes favoritos. Incluso al principio de la historia tampoco era de los nuestros. Pero, después de ver detenidamente el desarrollo de su personaje, nos quitamos el sombrero porque la actuación que nos ha regalado a lo largo de la serie, ha sido colosal, magnífica.

Natalia nos ha llevado a lo largo de su interpretación en un recorrido por diferentes facetas, impregnando matices distintos en cada momento durante la evolución de Elsa. Natalia se adueña de las escenas con una plasticidad de movimientos, una elegancia en sus gestos, que aunados a la gama de tonos y matices que le imprime a su voz, envuelve al espectador en un torbellino de emociones inigualable.

Elsa Fernández, la mujer vanidosa y prepotente que conocimos en la serie, que incluso nos caía mal, que se hizo odiar por la manera en que trató a María, por su arrogancia, por la forma en la que engañó a Héctor, la mujer fría y sin escrúpulos que se lió con el malo de Noiret.

Después poco a poco su personaje evoluciona a la par de la trama misma de la serie. Nos muestra en una actuación emotiva, que solo es una mujer necesitada de amor, con la terrible frustración de haber perdido a sus bebés y de no poder tener más; una mujer que se había cubierto con una coraza de superficialidad y dureza únicamente para ocultarnos a la verdadera Elsa que anidaba su corazón.

Pincelada tras pincelada nos va abriendo su corazón y nos obsequia con un personaje, que para mí ha sido emblemático, de lo mejor que ha tenido hasta ahora la serie.

Natalia, ha sido en las últimas temporadas del Internado una Elsa fuerte, tierna como nunca hubiéramos imaginado. Una Elsa responsable de sus alumnos, hasta el punto de dar la vida por ellos. Una Elsa amorosa con los niños, luchadora y tenaz cargando sobre sus hombros el terrible destino de todos los del Internado. Una mujer enamorada que se da cuenta de que va morir y lo hace con una dignidad tan estremecedora que es imposible no rendirse ante las emociones que despierta.

A Natalia Millán se lo hemos creído todo desde el principio hasta el final, cada sonrisa, cada gesto, cada suspiro, cada mirada. Hemos llorado con su muerte, hemos sentido que su último aliento era el nuestro.

El ambiente que logró recrear con su agonía, se respiraba en el aire, se palpaba en el etéreo gesto de sus ojos. Su interpretación en general, pero especialmente en este capítulo ha tocado las fibras más sensibles de nuestro interior.

Podemos decir que ésta ha sido una de sus más grandes interpretaciones, con una sensibilidad tal, que nos  atrevemos a afirmar que hoy por hoy, Natalia Millán es una DIVA de la actuación en nuestro país.

El mejor premio que podemos darle a la exquisitez de su actuación, no es solo el enorme aplauso, sino el recuerdo imborrable de lo que nos ha regalado. Elsa Fernández ha dejado una huella, una marca como personaje, ella la deja como actriz.

Cada día nos  gusta más cómo trabaja. Desde luego, ella es como el buen vino: según pasan los años, mejora.

Una vez que vimos la sinopsis y las fotos, pedimos todos que al menos, se muriera con clase, y no sólo lo ha hecho, sino que nos ha dejado una melancolía en la sangre, un vacío en el pecho, que ahoga. Bravo por Natalia, que es una maravilla del mundo de la interpretación, y adiós a Elsa, a la que siempre echaremos de menos.

Pasará el tiempo, pero nuestra memoria será fiel testigo de su grandeza. Damas y caballeros del foro Zona El Internado hoy estamos de luto.

Artículo redactado por HUGO69, con la inestimable colaboración de Hermione86.