Zona El Internado

Reportaje sobre la película ‘Mentiras y Gordas’


Estar enamorado es una mierda tan grande como la que llevo encima. Esta frase de unos de los protagonistas de ‘Mentiras y Gordas’, de los directores de Albacete y Menkes, define varios de los rasgos de eso que llamamos adolescencia: confusión de sentimientos, ganas de vivir minuto a minuto, cierto nihilismo tremendista y experiencias sin freno con las drogas y el sexo. En torno a esto bascula la vida de muchos jóvenes españoles y los directores han intentado mostrarlo sin obviar ni el sensacionalismo ni su afición probada por la nocturnidad y sus ‘vicios’ asociados. Los nuevos reyes de las ondas dan rostros a esos jóvenes desencantados y fiesteros: pesos pesados de la televisión y precisamente ídolos de nuestros adolescentes, que han arrasado en la pequeña pantalla de la misma forma que sus personajes en la película van de una discoteca a otra mayor. Con ellos hemos quedado para hablar tres temas fundamentales: sexo, drogas y rock’n’roll fiestero.

Lo peor es ser demagogos, porque formas de vide y de jóvenes hay muchas, desde las juventudes del PP hasta los punkies de las casas okupas, establece Asier Etxeandia, uno de los mayores del grupo, que interpreta a un oscuro ‘dealer’. A su lado, Hugo Silva. Mi personaje tiene una tragedia encima, y no creo que sea por algo tan sencillo como ponerse hasta arriba, sino porque lleva diez años haciéndolo, enganchado a lo mismo, y no ha sido capaz de evolucionar. Las chicas parecen tomarse el tema con más, distancia, aunque siempre partiendo de una base real: según la Agencia de Salud Pública de Barcelona, dos de cada cinco jóvenes en España han consumido drogas en alguna ocasión. Yo no paso de tomarme alguna copa, y nuca tantas como para no ser consciente de lo que hago, dice la cubana Ana de Armas, una celebridad gracias a ‘El Internado’ y uno de los personajes mas complejos y honestos en la película. Nunca he llegado al punto extremo. Alguna vez me han querido invitar a algo, pero cuando dices dos veces que no, ya no hay tercera. Siempre he tenido claro que no era rara por eso. Y eso que sería capaz de probarlo y no hacerlo más, pero ¿para qué? Algo similar le ocurre a Ana Polvorosa, que se considera muy ‘miedosa’: Que no pueda controlar la situación o no acordarme de qué hice… eso no me apetece nada.

JOVENES ANTI

Esmeralda Moya y Miriam Giovanelli, conocidas por protagonizar el último hito de la tele, el telefilme de Antena 3 ‘El Castigo’, también están en el punto ‘antitodo’. Aprendí a hacerme una raya rodando esta película. No voy a discotecas, no me gusta. Aprovechar los fines de semana para evadirse así creo que parte de una carencia: quizá no tienes una familia detrás, no te sientes respaldado, dice Esmeralda, y Miriam añade: El castigo pertinente cuando un chico de 15 años llega borracho a casa no es el camino. Hay que tropezar en la piedra para saber de que estamos hablando.
¿Y cual es el sentido de drogarse? Asier y Hugo están cansados de ver espectáculos sin gracia, como caída en mitad de una pista en Ibiza o similares. En la vida, en general, hay que tener cuidado y cuidarse. No voy a decir a nadie lo que tiene que hacer pero es muy triste hacerse daño a lo tonto. Conozco a jóvenes que viven la vida al limite, que están dispuestos a probar y ser capaces de de mirar a la muerte de cara. Y hay momentos en que lo importante es que el adolescente sea capaz de sobrevivir a su propia edad, comenta Hugo. Marieta Orozco, ganadora de un Goya cuando ella misma era adolescente por su papel en ‘Barrio’, ha venido acompañada de su hijo de seis años. Su perspectiva es otra: Ahora que veo mi pequeño crecer, me da miedo que vaya por ahí probando cosas. No le puedo prohibir nada, eso es mucho peor. Así que al menos saldrá a la calle con toda la información que pueda darle.

CUESTION DE EDAD

El protagonista de la película, Mario Casas, compañero de Hugo Silva en ‘Los Hombres de Paco’, tiene unos aparentemente tiernos 22 añitos. Llegue a Madrid con 17, conocí gente nueva y estaba sin padres, así que imagínate si me desvíe. Pase dos años de desfase: salía y entraba en una bola de fiestas y tías donde parecía no ver otra cosa. Ahora estoy en otro momento, mi familia esta aquí y me interesa mas mi chica que todo lo demás. O sea, que ‘Mentiras y Gordas’ cuenta una historia muy fuerte, pero, según parece, la realidad puede superar la ficción en algunos casos.
Hombre: cada diez años se hace una sobre la historia de una generación. Y en esta historia hay mucha realidad, al menos de la que recuerdo, añade. Aunque no es para todos es así: el sexo descarnado, casi forzoso y a la vez apático que narra la película, no es el que practican estos chicos y chicas, más convencionales. Maxi Iglesias acaba de rebasar los 18 años, es el más pequeño del grupo y, sin embargo, el último ídolo de las adolescentes españolas gracias a la serie ‘Física y química’: He vivido cosas que luego represento en un papel. Aquí nada me extrañó mucho. Aunque el sexo está ahí y en todos sitios, comenta. Seguro que mucha gente piensa que por un físico más o menos agraciado y salir en la tele, todo lo relacionado con las chicas es más fácil, pero no. Igual es que soy medio tonto, añade entre risas. Hugo está de acuerdo y lo tiene más claro: Te prometo que lo tenia mas fácil cuando trabajaba en bares que ahora. Hay una movida con quien suponen que soy que me anula como persona, y es una pena. Fotos me hago con mucha gente, pero lo que es un acercamiento… pues no. Sexo, bendito tesoro, como recuerda Mario. La fama ayuda a follar, por lo menos en mi caso fue así. La gente se acerca más. Por esa época pensaba solo en pasármelo bien, y el sexo se limitaba a eso. Ahora me siento cómodo en una relación. Marieta intercede, porque cree que el sexo tiene mucha importancia, pero lo mejor es que no venga solo: Si el sexo falla, hay que buscarlo en otro sitio, y no parece lo ideal. Las relaciones deben ser completas. Lo que parece cierto es que, como decía la canción, la falta de amor es lo que llena los bares. O las discotecas.

Transcrito por Samureta