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Y… ¿cómo le ponemos a la criatura?: los nombres en las series de la tele


Los personajes de Aída, El internado, Los hombres de Paco… nos acompañan a lo largo de semanas con sus historias entrañables. Pero para gozar del privilegio de entrar en nuestro salón, un equipo de guionistas ha trabajado durante meses en sus defectos, virtudes y en lo más importante: sus nombres.

Bautizar a un personaje lleva su tiempo. En el caso de Hay alguien ahí (Cuatro), la serie de misterio realiza un juego de palabras imperceptible para el público. “Justo, Salvador o Clara reflejan con sus nombres aspectos de su personalidad”, explica Joaquín Górriz, uno de los creadores de la ficción.

Obviamente, los nombres van ligados a cómo será ese personaje. Para el papel de Chema en Aída (Telecinco), los guionistas homenajearon al panadero de Barrio Sésamo adoptando su diminutivo y rasgos de su carácter, como el ser bonachón.

El físico también cuenta. Marc Cistaré, guionista de Los hombres de Paco (Antena 3), comenta que “cuando hablamos de Lucas Fernández pensamos en un Mel Gibson como referente”.

En el lado contrario se encuentra el agente Povedilla: “Evoca a un pringadete, alguien con poca autoridad. De hecho, pusimos la p en lugar de b para ofender a los menos posibles”, declara.

Clases sociales

A la hora de elegir, también influye el estatus social: para las clases altas, por ejemplo, se opta por nombres sonoros como Pelayo, Borja o Arancha.

Sucede lo mismo con las profesiones. “Jacinta, la gobernanta de El internado, apunta a una mujer trabajadora mientras que Héctor, el director, tiene un toque intelectual”, matiza Abraham Sastre quien ha trabajado en esta serie o en Generación DF.

Se escogen apodos con fuerza pero que produzcan rechazo para los antihéroes. Así pasó con el Kaiser, la mala malísima que trajo de cabeza a la comisaría de San Antonio y cuyo mote iba “asociado a la Alemania nazi”, constata el guionista.

Para las series familiares se acude a nombres reconocibles, pero “sin caer en lo vulgar”. Sastre admite que “sin darte cuenta siempre pones los mismos para el padre protagonista o el hijo mayor, es raro que el nombre de Marcos no salga en alguna serie”.

En el mundo de la ficción, los guiños y las bromas entre los guionistas son frecuentes. Así, algunos personajes secundarios o episódicos suelen llevar el de algún conocido. “Javier Holgado, el niño malo de El internado, es un guionista amigo de uno de los creadores de la serie”, cuenta Sastre.

Por su parte, Cistaré le ha puesto nombres de amigos a sospechosos y el de su novia a una víctima: “Siempre es de buen rollo, aunque a veces al malo le pones el nombre de alguien que te caía mal”.

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