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Yolanda Arestegui: “Si el teatro falla le echamos la culpa al fútbol”


Representa «Sé infiel y no mires con quién» en el teatro Rialto de Madrid, ¿la infidelidad obliga a hacer mucho ejercicio?
Sí, porque requiere un esfuerzo físico y mental.

Yolanda Arestegui

¿Más o menos que el teatro?
Yo diría que incluso más.

Para esfuerzo, el del deporte que deben hacer los actores para mantenerse en forma; ¿hace ejercicio?
No. Voy a empezar mañana. Nunca lo he hecho desde hace… Pues… ¡Mi hija Lucía tenía dos añitos y ahora tiene dieciséis! Ahora me ha regalado Jesús (Cisneros) una «vibropower», porque le dije «algo tengo que hacer, que tengo 46 años…» Pero lo mío es genética, herencia de mi padre.



¡Vaya exitazo el de la serie en la que es una de las protagonistas, «El Internado»! ¿La conocen por la calle tanto como a Messi o a Ronaldo?

Hombre, tanto, tanto… Ojalá, porque eso significaría que hay más promoción de teatros y series… En el fútbol son unos privilegiados. Pero es cierto que «El internado» ha hecho que recoja muchas flores por la calle de personas de todas las edades. Además, la gente quiere darle cariño al personaje y lo recibo en el teatro: viene mucha gente a ver a Irene Espí.

¿Le gusta el fútbol?

No, nada. A veces, porque a Jesús le gusta, lo veo y hasta  me pongo de parte de unos u otros… Pero no tengo ni equipo.

¿Y en su profesión se habla, como en todas, de fútbol o mejor no porque es competencia?

Claro que sí. Yo, además, respeto muchísimo el deporte porque exige muchísima disciplina co- mo el teatro, pero encima una fuerza física y una preparación impresionantes. Y nunca los he tenido como rivales, pero sí que me da envidia la promoción que tiene el fútbol, que a veces me parece excesiva y bestial en comparación con el teatro.

Pero si hay un Barça-Madrid o corre Fernando Alonso ¿el teatro funciona igual?

Pues depende. Los miedos del teatro siempre son: ¡Ay madre, que llueve; ay madre, que hace sol; ay madre, que hay un Madrid-Barça… ! Pero hay veces que hay parte de la familia que ve el partido y parte de la familia que va al teatro. Lo del teatro no se palpa, pero es cierto que si algún día falla, habiendo un partidazo, le echamos la culpa al fútbol.

No le gusta el fútbol, pero ¿otros deportes?

Sí, y además ahora, como buena asturiana, tengo que estar ahí apoyando a Alonso en la F-1.

Hasta para los deportes individuales hay que estar respaldado por un buen equipo y tener un buen entrenador. ¿Pasa lo mismo en el teatro?

Indudablemente. En «Sé infiel…» estamos trabajando un grupo de actores que nos llevamos muy bien, nos queremos mucho, somos amigos y da gusto. Además, creo que la dirección es fundamental porque siempre aclara muchas cosas. En el caso de «Sé infiel…», Pilar Massa es de las más duras entrenadoras que he conocido a lo largo de mi carrera.

Trabajar en una obra tan archifamosa como «Sé infiel…» y al tiempo estar en una serie tan reconocida como «El internado» es un auténtico gol, ¿no?

Pues, sí. Ahora me considero una actriz afortunada, en dos palos totalmente diferentes, porque la Irene de «El internado» es una persona a la que le pasan cosas terribles,  mientras la Diana de «Sé infiel…» es una loca de la vida que empieza a mentir para salvar una situación absurda y acaba volviéndolo todo aún más absurdo. Tengo mucha suerte, de verdad.

¿Ha tenido muchos momentos de banquillo?
Algunos, pero gracias a Dios no muchos. Hace años me hicieron una carta astral y me dijeron: «Nunca te harás rica, pero nunca te faltará». Y cuando hemos estado en el banquillo siempre ha aparecido un trabajo más discreto que nos ha ido salvando. La nuestra es una carrera de fondo y me considero una mujer con mucha suerte en esta profesión.

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